Gael García Bernal regresa a la dirección con Hombre al agua
El nuevo largometraje del actor capitalino sigue a Camilo, un salvavidas cubano que se ve aplatanado y subsumido en un idílico exilio yucateco.

Gael García Bernal vuelve a la dirección con Hombre al agua, su tercer largometraje como realizador después de Déficit y Chicuarotes. Esta vez, el actor capitalino de 48 años ha escrito el guion en colaboración con el dramaturgo argentino Mariano Pensotti.
La historia sigue a Camilo, un salvavidas cubano que se ve aplatanado y subsumido en un idílico exilio yucateco. En esta mansión infantil, vive con su esposa Juana, una mujer guapa pero desencantada que es la hija del millonario Abel, cuya vida heroicamente salvó Camilo.
Abel, interpretado por Jorge Salinas, es un hombre agradecido que ha convertido a Camilo en su imprescindible asistente. Sin embargo, pronto Abel sufre un trastorno mental a raíz de un accidente automovilístico y Camilo se convierte en su jefe de campaña para la gubernatura del estado.
En este rol, Camilo perpetúa una ignominiosa situación, pasando de ser el desvelado nana telenovelera de su bebita Sasil a ejecutor de las peores arbitrariedades antiproletarias. También se vuelve vil custodio de la embarazada amante argentina de Abel, Silvina.
La película autobiográfica que Juana está escribiendo y dirigiendo es una crítica a la situación en la que se encuentra Camilo. En ella, Fabiana, una TVestrella brasileña, interpreta el papel protagónico femenino, mientras que Ricky Martin es Robbie, un galán alto y fortachón.
Sin embargo, el verdadero Camilo se homologa genéricamente con un merodeador seudoexmarido de Silvina. Este personaje se encuentra atrapado en una situación compleja, donde las identidades de todos los personajes cambian, se duplican y trastocan.
La mezcla de grabaciones y deseos con lo real objetivo acentúa el tragicómico naufragio existentencial y la compleja salida a flote del irredento Camilo. A través de un sofisticado e inextricable estoicismo glorioso, Camilo intenta encontrar su lugar en este mundo.
La película es un thriller policial que nunca llega a estallar efectivamente, pero que nos hace reflexionar sobre la complejidad de las situaciones humanas.
La película es un thriller policial que nos hace reflexionar sobre la complejidad de las situaciones humanas, pero que nunca llega a estallar efectivamente. La actuación del protagonista es sorprendente, ya que logra transmitir la sensación de desorientación y confusión que experimenta su personaje. Esta confusión se refleja en la forma en que interpreta el papel de Camilo, un hombre que parece haber perdido su identidad.
La dirección del filme es lo suficientemente hábil como para hacer que el espectador sienta la tensión y la ansiedad que vive el protagonista. Sin embargo, no logra transmitir con claridad la trama, lo que hace que la película sea difícil de seguir en algunos momentos. A pesar de esto, la actuación del actor principal es lo suficientemente convincente como para mantener al espectador interesado en la historia.
La crítica más dura se dirige a la falta de originalidad y la recurrencia a estereotipos en la trama. La película se basa demasiado en clichés y no logra sorprender con nada nuevo o innovador. A pesar de esto, el filme sigue siendo un entretenimiento válido que puede ser disfrutado por aquellos que buscan una experiencia cinematográfica intensa y emocionante.
La edición de Yibrán Asuad es un elemento clave en la creación del laberinto desleído y deliberadamente frustrante que caracteriza a "El estoicismo glorioso". Los antecedentes anecdóticos son narrados por una voz en off sumaria, que resulta ser la propia esposa despectiva. Esta elección es un ejemplo de cómo el filme explora las ambigüedades y los juegos de espejos.
La fotografía de Fabrizio La Palombara conjunta el esplendor paisajista marino con una curiosa claustrofobia del vacío, lo que añade a la complejidad visual del filme. Esta tensión entre espacio abierto y confinamiento contribuye a crear un sentido de incertidumbre en el espectador.
La música ambiental de Memo Gómez es otro elemento destacado en la creación del clima del filme. A medida que avanza, acaba recurriendo conceptualmente a la arcaica sabiduría de la canción cubana, pero con un tono más cercano al batidillo y la ambición desmedida que al cálculo o la contundencia.
La canción de Gael García Bernal se transforma en un homenaje al estoicismo glorioso, donde la supervivencia es una virtud. El personaje de Camilo, interpretado por el actor mexicano, logra sobrevivir a su propia debacle, encontrando consuelo en la playa, un lugar idílico y familiar.
La imagen congelada del personaje quedando suspendido en los aires, sin alcanzar el agua, es un símbolo de la ambición desmedida que caracteriza al estoicismo glorioso. Esta narrativa refleja la tensión entre la voluntad de sobrevivir y la imposibilidad de controlar las circunstancias.
Datos basados en información reportada originalmente por El Universal Cultura.
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