Elección presidencial en Brasil podría tener un impacto significativo en Amazonía
La elección presidencial en Brasil del próximo domingo podría tener un impacto significativo en el futuro de Amazonía, ya que el ganador gobernará el país con más de la mitad de la selva...

La elección presidencial en Brasil del próximo domingo podría tener un impacto significativo en el futuro de Amazonía, ya que el ganador gobernará el país con más de la mitad de la selva tropical más grande del mundo.
Entre los favoritos para ganar están Flávio Bolsonaro, hijo del ex presidente Jair Bolsonaro, y Luiz Inácio Lula da Silva, quien busca un cuarto mandato no consecutivo. Aunque la conservación de Amazonía no ha sido un tema central en la campaña electoral, ambos candidatos tienen visiones distintas sobre cómo gestionar la selva tropical.
La elección es crucial porque el ganador determinará las políticas que se implementarán en el país con más de 60% de la Amazonía. Flávio Bolsonaro y Lula da Silva representan posiciones diametralmente opuestas en cuanto a cómo abordar la deforestación en la región.
Lula da Silva ha restablecido políticas para controlar la deforestación, lo que ha llevado a una caída del 45% de la tala de árboles en las últimas dos años. En contraste, Flávio Bolsonaro se comprometió a poner fin a la deforestación ilegal para 2029, un año antes del objetivo actual de Brasil.
La implementación de las políticas ambientales de Lula da Silva podría enfrentar resistencia en el Congreso brasileño, donde el agronegocio tiene una gran influencia y puede oponerse a recortes de emisiones y financiamiento de bosques tropicales.
La implementación de políticas ambientales en Brasil enfrenta desafíos significativos debido a la influencia del agronegocio en el Congreso brasileño.
Una de las metas clave de Lula da Silva es lograr una deforestación neta cero para 2030, lo que significa compensar cualquier pérdida de bosque mediante restauración. Esto implica un cambio significativo en la forma en que se maneja la Amazonía y sus recursos naturales.
La deforestación y los cambios en el uso del suelo son las principales fuentes de emisiones de gases de efecto invernadero en Brasil, contribuyendo al calentamiento global. La Amazonía es particularmente vulnerable debido a su capacidad para almacenar dióxido de carbono y generar humedad atmosférica que ayuda a regular el clima.
El equipo de campaña de Bolsonaro ha destacado la importancia de la conservación y la restauración, proponiendo crear incentivos económicos para estos fines. Sin embargo, el propio Bolsonaro ha expresado dudas sobre el cambio climático, afirmando que creía en fenómenos meteorológicos extremos más que en un calentamiento global.
La defensa ambiental de Brasil podría verse debilitada si Jair Bolsonaro sigue adelante con su plan de revisar las leyes que protegen la Amazonía.
Márcio Astrini, director ejecutivo del Observatorio del Clima, alertó sobre el riesgo de que Brasil abandone una agenda ambiental positiva y adopte en cambio una postura más similar a la de Estados Unidos, caracterizada por la negación del cambio climático.
La promesa de Bolsonaro de reducir la deforestación podría resultar engañosa si su administración solo se enfoca en hacer legal lo que antes era ilegal. De esta manera, técnicamente se cumple la promesa pero en realidad se permite que aumente la tala de árboles.
Expertos como Taciana Stec, especialista en política climática de Talanoa, un centro de análisis brasileño, temen que las nuevas leyes permitan que actividades consideradas ilegales hoy en día puedan legalizarse y dejar de estar sujetas a fiscalización.
En la Amazonía, los propietarios de tierras deben preservar el 80% de la vegetación nativa en sus predios. Bolsonaro había presentado un proyecto de ley que eliminaba ese requisito, lo que habría permitido el desmonte sin restricciones y dañado la reputación del agronegocio brasileño.
La propuesta se retiró debido a la oposición de líderes del sector agrario, pero su reaparición es una preocupación para los defensores del medio ambiente.
El equipo de campaña del candidato presidencial brasileño Jair Bolsonaro ha incorporado a Marcelo Donnini Freire, un experto en gestión ambiental con experiencia en cargos de alto nivel durante la administración de Bolsonaro.
Freire se reunió con organizaciones ambientalistas en septiembre, incluyendo a la Coalición Brasileña sobre Clima, Bosques y Agricultura, que busca impulsar el liderazgo de Brasil en la economía de bajas emisiones de carbono.
Una fuente cercana a las discusiones internas de la campaña ha confirmado que es poco probable que un gobierno de Bolsonaro modifique las actuales restricciones a la deforestación en propiedades privadas, ya que enfrentaría la oposición del agronegocio orientado a la exportación.
Sin embargo, se prevé que los productores más pequeños con escaso acceso a mercados de exportación o créditos de carbono puedan seguir presionando para aumentar el desmonte en sus propiedades.
Aunque el equipo de campaña de Bolsonaro afirma priorizar una fiscalización impulsada por la tecnología contra incendios forestales y delitos ambientales, las promesas de flexibilizar regulaciones ambientales han sido un tema recurrente en su campaña en Amazonía.
La política sobre la Amazonía se encuentra en un punto crítico en Brasil, donde el futuro de las leyes ambientales está siendo debatido por los candidatos a la presidencia.
Un proyecto de ley que busca debilitar la fiscalización ambiental en la región ha sido tramitado con rapidez y cuenta con el respaldo de la bancada del agronegocio en Brasil. Si se aprueba, esta medida podría tener graves consecuencias para la protección del medio ambiente.
Algunos aliados cercanos a Jair Bolsonaro han sido multados por infracciones ambientales y han hecho campaña contra la fiscalización, lo que ha generado preocupación entre los defensores de la conservación.
Según un informe reciente, candidatos en toda la Amazonía han acumulado alrededor de 33 millones de dólares en multas ambientales. La mayoría de estos partidos están alineados con el gobierno actual y sus políticas.
En su campaña electoral, Bolsonaro ha prometido "modernizar" las leyes ambientales y facilitar las licencias para la agricultura, la ganadería y la minería en áreas indígenas.
La promesa de Bolsonaro para "modernizar" las leyes ambientales podría atraer a votantes amazónicos que ven las normas como excesivamente restrictivas y gravosas para las empresas.
Breno Rodrigues de Messias Leite, politólogo de la Universidad Federal de Amazonas, señaló que en la región hay una idea arraigada de que el Estado llega con mano dura y sanciones en lugar de infraestructura cuando aparece. Esta percepción podría estar influenciando las decisiones electorales de los votantes amazónicos.
Los productores rurales, sector a favor del gobierno de Bolsonaro, quieren una mayor flexibilización de las regulaciones ambientales para facilitar la agricultura y la ganadería en áreas indígenas. Si Flávio Bolsonaro gana las elecciones, podría impulsar políticas que provoquen un daño ambiental.
La lucha por el futuro de las políticas sobre la Amazonía se intensificará en las próximas semanas, lo que podría tener graves consecuencias para el medio ambiente y los pueblos indígenas de la región.
Datos basados en información reportada originalmente por Infobae América.
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