Caso de agresión sexual en Cornell permaneció sin cargos ni información pública durante casi dos años
Un grupo de estudiantes del periódico universitario The Cornell Daily Sun llevó a cabo una investigación exhaustiva que concluyó con la presentación de una demanda civil contra la Universidad y siete miembros de la fraternidad Chi Phi.

Un caso de agresión sexual en la Universidad de Cornell permaneció en las sombras durante casi dos años sin cargos penales ni información pública. Sin embargo, un grupo de estudiantes del periódico universitario The Cornell Daily Sun no abandonó la investigación.
Desde que se conoció el incidente en 2024, los reporteros del periódico estudiantil mantuvieron abierta la investigación hasta que la joven víctima presentó una demanda civil contra la universidad y siete hombres en septiembre de este año. La cobertura del periódico comenzó antes de que se hiciera pública la demanda.
La reportera Cereese Qusba, también editora senior del The Cornell Daily Sun, llevó a cabo la investigación durante 23 meses, contactando con la víctima y sus abogados, así como con autoridades universitarias sobre el tratamiento de las acusaciones. Su trabajo detallado permitió a los lectores entender mejor el caso.
Después de que se presentó la demanda en septiembre, el periódico publicó su investigación completa, incluyendo nombres y detalles de lo ocurrido. Poco después, el consejo editorial decidió tomar una decisión controvertida: publicar en primera plana los nombres de los siete hombres señalados como demandados civiles.
La Universidad de Cornell enfrenta un escándalo tras el caso de agresión sexual que involucra a siete miembros de la fraternidad Chi Phi. Según los detalles conocidos hasta ahora, una estudiante denunció haber sido víctima de abuso sexual en la casa de la fraternidad durante varias horas el 19 de octubre de 2024.
La investigación revela que la joven había consumido alcohol y posteriormente fue presionada para tomar ketamina. La demanda también acusa a los siete integrantes de la fraternidad de haber participado en las agresiones. El caso llegó a la oficina del fiscal del condado de Tompkins, Matthew Van Houten, quien decidió no presentar cargos penales.
La universidad creó un grupo de trabajo sobre agresiones sexuales y llevó a cabo una investigación bajo el Título IX, que establece obligaciones para las instituciones ante situaciones de acoso y violencia sexual en Estados Unidos. Sin embargo, la información sobre el caso se mantuvo limitada durante varios meses.
La falta de transparencia generó malestar entre los estudiantes de Cornell, quienes exigieron a la universidad que proporcionara más detalles sobre el caso. La presión estudiantil eventualmente llevó al consejo editorial del periódico a tomar una decisión controvertida: publicar en primera plana los nombres de los siete hombres señalados como demandados civiles.
La investigación de Qusba sobre las políticas de Cornell había avanzado significativamente desde su inicio. La reportera había establecido contacto con Jane Doe y sus abogados, lo que le permitió obtener información valiosa para su investigación.
Al asumir como editora en jefe del Cornell Daily Sun, Sophia Dasser recibió la comunicación de Qusba sobre su deseo de convertir el caso en una de las investigaciones centrales del periódico. Esta decisión marcó un punto de inflexión en la cobertura del asunto.
El periódico había estado siguiendo de cerca el caso desde el principio, y tras la publicación de la investigación y del editorial, recibió mensajes de estudiantes y exalumnos que compartieron experiencias similares o enfrentaron problemas al denunciar incidentes dentro de los mecanismos universitarios.
La decisión de publicar los nombres de los siete hombres mencionados en la demanda civil presentada por Jane Doe fue tomada por el consejo editorial del periódico, encabezado por Sophia Dasser. Los siete individuos en cuestión eran Matthew Ingalls, Jonathan Newell, Winston Lee, Gillio Lopes, Diego Sarabia, Scott Norris y Scott Kretzschmar.
La decisión de publicar los nombres de los siete individuos en cuestión fue deliberada y se tomó después de consultar con el abogado del periódico, según explicó Dasser a The New York Times.
Aunque los hombres no habían sido acusados penalmente al momento de la publicación, sus nombres ya formaban parte de un expediente judicial público en relación con la demanda civil presentada contra ellos. El editorial "Cornell Won't, We Will" destacó que los siete individuos estaban siendo demandados civiles por haber drogado y agredido sexualmente a una estudiante.
La investigación continúa y algunas de las personas señaladas han negado los delitos en declaraciones públicas o a través de sus abogados, pero la publicación de los nombres del periódico pone de relieve su compromiso con la transparencia y la rendición de cuentas.
Datos basados en información reportada originalmente por El Financiero Mundo.
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