El estilo de pago que elegimos para nuestras compras puede tener un impacto significativo en nuestra economía personal
Comprar y financiar son dos opciones viables cuando se utilizan con prudencia, pero es importante tener claro cuándo es conveniente cada una.

El estilo de pago que elegimos para nuestras compras puede tener un impacto significativo en nuestra economía personal. Comprar y financiar son dos opciones que pueden ser viables cuando se utilizan con prudencia.
Comprar implica pagar en efectivo, con tarjeta de débito o transferencia bancaria, y el producto es nuestro al momento de la compra. Esto evita cualquier tipo de deuda adicional. Por ejemplo, si compramos un artículo con tarjeta de crédito, pero luego pagamos la factura completa antes de que se acumulen intereses, estamos utilizando la opción de comprar.
Financiar, por otro lado, implica utilizar el crédito para pagar en uno o más meses, con o sin intereses. En este caso, aunque tenemos el producto en nuestro poder, aún debemos dinero. Es importante tener claro cuándo es conveniente financiar y cuándo no.
El problema surge cuando no utilizamos estas opciones de manera adecuada y terminamos afectando nuestra economía personal. Daniel Urías, fundador de Cooltura Financiera, destaca que el ideal sería pagar todo al momento, pero no siempre es posible.
Entre las compras que deben realizarse en una sola exhibición se encuentran el supermercado de la semana, los servicios de casa y la gasolina del auto. Estos gastos necesitan ser cubiertos inmediatamente para evitar cualquier tipo de problema financiero.
Cuando se decide financiar una compra, es fundamental analizar si se tiene la capacidad de hacer frente a los pagos sin comprometer el presupuesto establecido. De esta manera, se evita generar intereses y comisiones que pueden aumentar significativamente el costo final del producto.
Si bien acceder a mejores precios es un beneficio al comprar con tarjeta de crédito, siempre y cuando se tenga la seguridad de poder liquidar los adeudos a fin de mes. Sin embargo, si no se tiene previsto cómo hacer frente a estos pagos, se corre el riesgo de endeudarse más de lo necesario.
Financiar una compra puede ser recomendable en algunas ocasiones, pero debe hacerse con conciencia y responsabilidad. La falta de un fondo de ahorro establecido puede generar problemas financieros cuando surgen imprevistos propios de la vida.
La pérdida del empleo o el cierre de un negocio debido a bajas ventas son ejemplos de situaciones que pueden conllevar riesgos de generación de intereses y comisiones. Esto, a su vez, puede llevar al endeudamiento y afectar negativamente la calificación crediticia.
Los imprevistos financieros pueden surgir en cualquier momento, por lo que es importante tener un plan financiero establecido para evitar problemas con el crédito y mantener una buena salud financiera.
El uso adecuado del financiamiento requiere una planificación cuidadosa para evitar problemas financieros en el futuro. Si el objetivo es cubrir gastos corrientes, la regla general es pagar todo a la fecha de corte siguiente para evitar intereses y mantener una buena salud financiera.
Sin embargo, hay casos en los que se debe optar por un plazo mayor para pagar las compras, como cuando se adquieren bienes o servicios con un horizonte de vida más prolongado. Esto incluye artículos electrónicos, electrodomésticos, vehículos o incluso la vivienda, cuyos costos a largo plazo pueden justificar el pago en varios meses.
La especialista Paulina Casso destaca que no existe un número mágico para determinar qué porcentaje de los ingresos mensuales deben destinarse al pago de compras con financiamiento. Sin embargo, la Condusef recomienda que el pago de las deudas no supere el 30% del salario mensual.
La administración efectiva de estas finanzas es crucial para evitar problemas y mantener un crecimiento sostenido. Lo ideal es equilibrar las compras con financiamiento con una reserva de ahorros para cubrir necesidades inesperadas, garantizando así una mayor estabilidad financiera.
Al considerar la proporción de ingresos destinados a un financiamiento automotriz, es importante tener en cuenta que una parte significativa de los ingresos puede estar comprometida con otras deudas.
Según Casso, no existe una respuesta única o exacta sobre qué porcentaje de los ingresos debe dedicarse a las deudas a plazos fijos. Sin embargo, se sugiere que un límite razonable para estas deudas es el 10% de los ingresos mensuales.
Con esta proporción se deja un margen de maniobra para imprevistos y posibles deudas futuras. De esta manera, si ocurren gastos inesperados o nuevas deudas que deben asumirse, no habrá una sobrecarga en el presupuesto mensual.
Es importante recordar que los meses sin intereses se ofrecen siempre que los pagos sean realizados puntualmente, y que cualquier incumplimiento puede generar un encantó roto y una deuda creciente.
Algunos compradores pueden beneficiarse al dar un primer pago mayor para reducir la cantidad a financiar. De acuerdo con el simulador de la Condusef, si se compra un automóvil cuyo valor es de 276,900 pesos y se da un enganche del 20% del precio, los pagos futuros serán entre 301,546 y 455,044 pesos en un plazo de 48 meses.
Si se ahorra un poco más para dar un enganche del 35%, el pago total sería menor, entre 244,000 y 370,000 pesos.
Datos basados en información reportada originalmente por El Economista.
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