Retiro de la denuncia al Parlacen por parte de Nicaragua
La decisión del gobierno nicaragüense se suma a otras acciones para distanciarse de organismos internacionales como la FAO y el Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas.

La decisión del gobierno nicaragüense de denunciar el Parlamento Centroamericano (Parlacen) es la más reciente en una serie de acciones que buscan distanciarse de organismos internacionales.
El Ministerio de Relaciones Exteriores de Nicaragua comunicó a la Junta Directiva del Parlacen su decisión de retirar la denuncia del Tratado Constitutivo del organismo y otras instancias políticas vinculadas, con efecto inmediato. Sin embargo, no se especificaron los motivos detrás de esta decisión.
El Parlacen está integrado por siete países: Guatemala, El Salvador, Honduras, Nicaragua, Panamá y República Dominicana. La organización anunció que analiza la notificación de Managua y se espera una respuesta en las próximas horas.
Expertos consultados señalan que el tratado constitutivo del Parlacen no contiene una cláusula explícita para denunciarlo o retirarse, lo que podría generar discusiones por vías diplomáticas y del derecho internacional sobre la validez de la decisión nicaragüense.
La ruptura con organismos multilaterales en Nicaragua se ha acelerado en 2025, marcando una tendencia preocupante en el país. El retiro del Parlacen es solo la última de una serie de decisiones tomadas por el régimen nicaragüense para separarse de entidades internacionales.
En febrero de este año, Nicaragua anunció su salida de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), tras ser ubicada entre los países con mayores niveles de hambre en el mundo. La medida se tomó después de que la FAO destacara la gravedad de la crisis alimentaria en Nicaragua.
La decisión de abandonar la FAO se sumó a otra importante, tres semanas más tarde: la salida del Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas. Este paso se produjo tras el informe del Grupo de Expertos de Derechos Humanos sobre Nicaragua, que propuso condicionar el acceso preferencial de Nicaragua a los mercados de Estados Unidos y la Unión Europea al cumplimiento de parámetros de derechos humanos.
La ruptura con organismos internacionales es un tema que preocupa a expertos en el campo de la diplomacia y el derecho internacional. Según ellos, el tratado constitutivo del Parlacen no contiene una cláusula explícita para denunciarlo o retirarse, lo que podría generar discusiones por vías diplomáticas y del derecho internacional.
El patrón de expulsiones de organismos internacionales de Nicaragua continúa revelando una tendencia preocupante.
Entre los afectados por la privación de nacionalidad en el país se encuentran opositores políticos, periodistas y defensores de derechos humanos que fueron expulsados del territorio nicaragüense. Estas medidas han sido objeto de críticas internacionales, lo que ha llevado a algunos expertos a sugerir la posibilidad de presentar una demanda ante la Corte Internacional de Justicia en su nombre.
La decisión de Nicaragua de abandonar organismos como la Organización Internacional del Trabajo (OIT) y la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) ha sido vista como un intento de censurar a estas entidades y limitar su capacidad para monitorear y denunciar violaciones de derechos humanos en el país. La OIT había criticado en repetidas ocasiones las condiciones laborales en Nicaragua, mientras que la OIM se había enfocado en los problemas migratorios que afectan al país.
La salida de Nicaragua de la Unesco en mayo también fue vista como una medida para silenciar a medios críticos con el régimen. La entrega del Premio Mundial a la Libertad de Prensa al periódico nicaragüense La Prensa, uno de los medios más importantes del país, fue considerada un golpe importante para el gobierno sandinista.
La salida del Parlacen se suma a una serie de desvinculaciones de organismos internacionales por parte del gobierno nicaragüense en los últimos años.
La decisión de abandonar el Parlacen se inscribe en una política de distanciamiento con entidades que han cuestionado la situación institucional de Nicaragua. La organización había sido criticada por su papel en la promoción de la democracia y los derechos humanos en el país.
Nicaragua ya había abandonado definitivamente la OEA en noviembre de 2023, tras completar un proceso de retiro que tomó dos años, después de que la Asamblea General de Cancilleres descalificara las elecciones de 2021.
Datos basados en información reportada originalmente por Infobae América.
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