El panorama comercial entre México y Estados Unidos ha cambiado radicalmente, y el secretario de Economía mexicano, Marcelo Ebrard, ha señalado que este cambio se consolida en las conversaciones recientes con su homólogo estadounidense, Jamielson Greer. Durante una conferencia de prensa, Ebrard subrayó que ambos funcionarios coinciden en que el mundo libre de aranceles al que alguna vez se aspiró parece casi inalcanzable.
En el marco de la segunda ronda de negociaciones sobre la revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), Ebrard destacó que la administración estadounidense busca reducir su dependencia de Asia, planteando a México como un potencial socio clave para la producción de bienes en diversas industrias. En este sentido, el secretario consideró esencial que ambas naciones trabajen en conjunto, aun cuando las diferencias y incertidumbres son evidentes.
Durante estas negociaciones, que tuvieron lugar en la Ciudad de México, la delegación mexicana presentó sus diagnósticos y propuestas, mientras que Estados Unidos expuso sus inquietudes, continuando con el diálogo hasta el tercer día. Ebrard enfatizó que el enfoque mexicano se encuentra centrado en minimizar los aranceles y mantener un comercio fluido, aunque aceptando que la realidad es distinta, con aranceles y nuevas reglas de origen que ahora dominan el escenario.
Por su parte, Greer, en una declaración ante la Cámara de Representantes, indicó que el modelo comercial actual de Estados Unidos busca acuerdos con varias naciones, contrastando con la postura canadiense, que parece empujar en dirección opuesta, al querer reafirmar su compromiso con la globalización. Esta divergencia, según Greer, genera tensiones entre los enfoques de ambos países.
Ebrard también se mostró cauteloso respecto a la posibilidad de eliminación de los aranceles impuestos por Estados Unidos sobre las importaciones de acero, aluminio y productos automotrices de México, catalogándola como una tarea difícil. Sin embargo, mencionó avances en la reducción de los aranceles del 25% aplicados a la industria automotriz, con la mayoría de los exportadores mexicanos actualmente pagando menos.
La agenda de México está claramente orientada hacia un modelo donde los aranceles sean la excepción y no la norma, buscando así facilitar un comercio más dinámico y eficiente. Ebrard concluyó la conferencia señalando que, a pesar de los desafíos, el diálogo abierto y el esfuerzo conjunto podrían allanar el camino hacia un futuro comercial más equilibrado y mutuamente beneficioso.
Con estas consideraciones, parece que la relación económica entre México y Estados Unidos avanza hacia un nuevo capítulo, marcado por la necesidad de adaptarse a un paisaje global en evolución, donde la colaboración y la revisión constante de acuerdos serán fundamentales para enfrentar los retos del comercio internacional.
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