En 2020, la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT) alabó al Banco de Información de Telecomunicaciones (BIT) del Instituto Federal de Telecomunicaciones, reconociéndolo como el banco de datos más completo creado por un regulador en el sector. Este reconocimiento subrayó años de trabajo en la construcción de una herramienta vital que permitía consultar, descargar y analizar información estadística con un nivel de detalle inusual para las autoridades reguladoras. Con esta distinción, el regulador mexicano se convirtió en un modelo internacional en materia de datos abiertos en telecomunicaciones y radiodifusión.
Hoy, sin embargo, el BIT sigue operando, pero su acceso a microdatos públicos ha quedado estancado desde el cuarto trimestre de 2024. Mientras que tradicionalmente el proceso de recopilación, validación y publicación de datos tardaba entre seis y nueve meses, este rezago ahora es de dos a tres veces mayor. Aunque la Comisión Reguladora de Telecomunicaciones (CRT) continúa emitiendo reportes estadísticos, la capa de datos abiertos que caracterizaba al BIT se ha visto significativamente afectada. La CRT ha señalado que heredó un sistema desorganizado y carente de automatización durante su transición, lo que ayuda a entender parte del retraso. Sin embargo, todavía no se ha presentado una ruta clara para restaurar completamente esta herramienta.
Los bancos públicos de información funcionan como una infraestructura esencial. Aunque no transportan personas ni mercancías, son fundamentales para la producción de conocimiento y para facilitar el escrutinio de las decisiones regulatorias. Investigadores, periodistas, consultores, empresas, autoridades y tribunales dependen de estos datos para abordar diversas preguntas.
El acceso a indicadores agregados es crucial para entender el estado general de un mercado, pero los microdatos permiten profundizar en aspectos que los promedios pueden ocultar. Este nivel de detalle es vital, por ejemplo, para determinar si un agente económico que alguna vez fue considerado dominante sigue siendo tal. Para ello, se requiere información desglosada, ya que el poder de mercado se refleja en contextos específicos de competencia y en territorios particulares.
Una política pública sólida se basa en la evidencia, que se fortalece cuando diferentes actores pueden analizar la misma información desde distintas perspectivas y cuestionar las conclusiones de la autoridad. En temas de competencia y regulación económica, insistir en la importancia de las decisiones fundamentadas en evidencia en lugar de intuiciones es clave. Sin embargo, para que esta evidencia esté disponible, se necesitan instituciones que la recojan, validen y pongan a disposición de la sociedad.
Este desafío es aún más relevante a medida que México comienza a evaluar la regulación de plataformas digitales y otros mercados intensivos en datos. Preguntas cruciales, como la evaluación del poder de mercado de una plataforma o el impacto de una intervención regulatoria, no pueden responderse únicamente con promedios. A medida que los mercados se vuelven más complejos, la necesidad de datos abiertos, detallados y verificables se vuelve aún más apremiante.
El valor del BIT no reside solo en su plataforma digital, sino en su capacidad para permitir que investigadores, periodistas y empresas analicen la evolución de los mercados y verifiquen la información oficial, facilitando así un escrutinio más riguroso sobre este sector estratégico.
La transparencia en la regulación no se limita a la publicación de conclusiones. Significa habilitar el escrutinio independiente de decisiones públicas y poner a disposición de la sociedad la información necesaria para que esas conclusiones puedan ser validadas o cuestionadas. Así, a pesar de que el BIT no ha desaparecido del todo, sigue siendo esencial que no solo mantenga su presencia en línea, sino que también recupere su valor al proporcionar datos abiertos, oportunos y detallados.
Con miras hacia el futuro, es crucial que el BIT recupere su relevancia y capacidad para fomentar el escrutinio independiente mediante la transparencia informativa. Los desafíos regulatorios que se avecinan exigirán instituciones cada vez más abiertas y accesibles. En un entorno donde la evidencia es escasa, las opiniones pueden fácilmente ocupar su lugar, lo que solo subraya la importancia de restablecer y fortalecer la infraestructura de datos públicos durante la evaluación de las dinámicas de mercado en México.
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