La inflación en México ha demostrado un sorprendente descenso, alcanzando un 3.69% a tasa anual, la cifra más baja desde finales de 2020. Esta reducción ha superado las expectativas del mercado, que preveía un incremento en los precios al finalizar el año. Según datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), si bien hubo un leve aumento del 0.28% en comparación con noviembre, los factores que impulsaron este encarecimiento, como el transporte aéreo, las loncherías, el tomate verde y la vivienda propia, fueron contrarrestados por caídas en los precios de productos como el huevo y el pollo.
En un panorama más amplio, la inflación subyacente, la cual es crítica para entender la tendencia a mediano y largo plazo, se sitúa en 4.33% a tasa anual, con un incrementado mensual de 0.41%. Este indicador permanece alejado del objetivo del 3% fijado por el Banco de México. Gabriela Siller, directora de análisis económico de Grupo BASE, explica que este descenso en la inflación se ha visto impulsado principalmente por el componente no subyacente, que ha estado por debajo del 2% en cinco de los últimos seis meses, mientras que la inflación subyacente ha permanecido por encima del 4% desde mayo.
Sin embargo, se anticipa que la inflación podría repuntarse a comienzos de este año debido a factores como la subida de impuestos y la implementación de aranceles sobre productos provenientes de Asia. Desde el Centro de Estudios Económicos de Banamex se prevé que en los primeros meses del año se sienta el impacto de estas medidas, especialmente en el sector de mercancías. No obstante, a lo largo del año, estas presiones inflacionarias podrían verse atenuadas por la apreciación del tipo de cambio, la moderada inflación de precios al productor, y un crecimiento económico que se espera continúe siendo modesto.
Además, el Banco de México, encargado de controlar la inflación a través de su política monetaria, ha indicado que la actividad económica en el cuarto trimestre de 2025 fue débil. En la minuta de su última reunión en diciembre, resaltaron que los efectos de los nuevos impuestos y aranceles se consideran “transitorios”. La Junta de Gobierno del banco tiene programada una nueva decisión sobre política monetaria para el 5 de febrero, lo que podría influir notablemente en los próximos pasos económicos del país.
Así, la combinación de factores internos y externos seguirá moldeando el panorama inflacionario en México, donde la atención de las autoridades económicas se centra en estabilizar precios, promover el crecimiento económico y enfrentar los retos que plantea el contexto global.
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