La noche del viernes al sábado, las Fuerzas de Sistemas No Tripulados de Ucrania llevaron a cabo una operación significativa en Taganrog, una ciudad portuaria rusa ubicada a orillas del mar de Azov. Este ataque resultó en la destrucción de un sistema de misiles Iskander y dos aviones de reconocimiento Tu-142 en un aeródromo militar de la región de Rostov, lo que también provocó incendios en el puerto local y afectó a otras localidades rusas cercanas.
El comandante de la unidad, Robert Brody, conocido como “Magyar”, compartió en su cuenta de Facebook que el lanzador Iskander fue neutralizado mientras estaba en posición de disparo en un área pantanosa alrededor de Taganrog. Los aviones Tu-142, conocidos por ser aeronaves antisubmarinas de largo alcance, también fueron alcanzados durante la operación. Brody señaló que los resultados no se limitaron a los objetivos mencionados, evidenciando una intensa actividad sobre el agua en la zona.
Yuri Sliúsar, gobernador de la región de Rostov, corroboró la información, afirmando que el ataque de drones ucranianos causó el incendio de un buque cisterna, así como daños en un edificio administrativo y tanques de combustible en el puerto. La alcaldesa de Taganrog, Svetlana Kambúlova, añadió que la infraestructura de carga y el edificio administrativo sufrieron daños, aunque el incendio fue finalmente controlado.
Mientras Ucrania avanzaba en su ofensiva, Rusia respondió esa misma madrugada con un ataque masivo sobre territorio ucraniano. Este bombardeo incluyó un misil balístico Iskander-M, seis misiles de crucero Kh-101 y aproximadamente 290 drones de diversos tipos, lanzados desde el suelo ruso y desde la ocupada península de Crimea. Las defensas antiaéreas ucranianas actuaron eficazmente, logrando interceptar 284 objetivos, entre ellos cinco misiles y 279 drones. Sin embargo, nueve drones lograron impactar en siete ubicaciones, y los restos de otros cayeron en diez lugares distintos.
Uno de los objetivos del ataque ruso fue la comunidad de Shostka, en la región nororiental de Sumi, donde el jefe de la Administración Regional Militar informó que el bombardeo con drones dañó infraestructuras civiles, afectando especialmente a edificios residenciales. Oleksí Kuleba, viceprimer ministro para la Recuperación de Ucrania, detalló que los drones kamikaze impactaron directamente en la estación de tren de Shostka, un punto crucial para los habitantes de la región. Afortunadamente, no hubo víctimas fatales, ya que los trabajadores y pasajeros se encontraban en refugios durante el ataque.
En el sur de Ucrania, Iván Fedorov, jefe de la Administración Militar Regional de Zaporizhzhia, reportó un ataque ruso que resultó en la muerte de al menos una persona y dejó a dos más heridas, afectando la infraestructura industrial de la capital regional.
Esta situación plantea un panorama complejo y volátil en la región, donde las acciones de ambos bandos siguen intensificándose en un conflicto que parece no dar tregua.
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