Irán ha intensificado su retórica beligerante al amenazar con cerrar “todos los demás corredores de exportación que benefician a Estados Unidos y sus aliados”. Esta advertencia fue emitida el miércoles, coincidiendo con el cierre del estratégico estrecho de Ormuz y la reimplantación del bloqueo naval estadounidense sobre los puertos iraníes, en medio de una escalada militar entre Washington y Teherán.
La comunicación provino del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica, que enfatizó que “las exportaciones regionales de energía se comparten entre todos o se les niegan a todos”. Esta situación ha ampliado el alcance de una crisis que afecta a una de las rutas marítimas más cruciales para el transporte de petróleo y gas a nivel mundial.
Analistas informaron que Teherán ha insinuado la posibilidad de utilizar a sus aliados hutíes en Yemen para interrumpir también el estrecho de Bab el-Mandeb, otro paso vital que conecta el Mar Rojo con el golfo de Adén, por donde transitan las exportaciones de crudo saudí y gran parte del comercio marítimo internacional. Un alto funcionario hutí ya había declarado que estaban dispuestos a cerrar Bab el-Mandeb si Arabia Saudita continuaba sus ataques en Yemen, aumentando la posibilidad de que el precio del petróleo se elevara hasta los 200 dólares por barril.
La tensión ha escalado después de que los hutíes lanzaran misiles contra Arabia Saudita, tras acusar al reino de bombardear un aeropuerto bajo su control, rompiendo así una tregua de cuatro años. En este contexto, el ejército estadounidense anunció recientes ataques destinados a debilitar las capacidades iraníes en el estrecho de Ormuz, al afirmar que Irán había atacado a siete buques mercantes en la última semana, resultando en muertes y desaparecidos.
El Comando Central de EE. UU. (CENTCOM) declaró que había llevado a cabo operaciones militares que duraron varias horas, apuntando a instalaciones militares cercanas a Ormuz y en zonas costeras iraníes. En respuesta, la Guardia Revolucionaria ha afirmado que el estrecho de Ormuz permanecerá cerrado hasta que se terminen “los males de Estados Unidos”.
Antes de la escalada actual, aproximadamente una quinta parte de los envíos globales de petróleo y gas pasaba a diario por esta vía marítima crucial. La situación se ha complicado además con reportes de ataques a instalaciones militares en territorio jordano, donde se interceptaron y derribaron misiles procedentes de Irán.
Mientras tanto, el presidente Donald Trump advirtió que podría ordenar ataques contra infraestructura estratégica iraní si Teherán no retoma las negociaciones, sugiriendo que las acciones podrían intensificarse. Las hostilidades tanto entre EE. UU. como Irán han resurgido con fuerza, afectando los mercados de energía y provocando un aumento en los precios del petróleo, que subieron considerablemente tras las recientes interrupciones en el estrecho de Ormuz.
Con esta inestabilidad en la región, el futuro de las relaciones entre Irán y Estados Unidos parece más incierto que nunca. Las advertencias de ambos lados, junto con la creciente tensión en el comercio energético, subrayan la urgencia de una resolución pacífica que pudiera prevenir una mayor escalada del conflicto.
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