Un buque cisterna fue atacado por un misil mientras navegaba frente a la costa de Omán, en un contexto de creciente tensión entre Estados Unidos e Irán por el control del estrecho de Ormuz. Este incidente, ocurrido el lunes, fue confirmado por la agencia marítima británica UKMTO, que detalló que el navío se encontraba en la ruta sur cuando se produjo el ataque. Las autoridades están llevando a cabo una investigación para esclarecer las circunstancias del suceso.
Según informes previos de Emiratos Árabes Unidos, dos de sus barcos petroleros también fueron atacados en el estrecho, resultando en la muerte de un tripulante. Esta escalada de agresiones en la región coincide con las críticas del régimen iraní hacia un plan británico que busca prohibir el apoyo al Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica, así como a un grupo vinculado a Irán, acusado de múltiples ataques contra la comunidad judía.
En respuesta a las tensiones, el Ministerio de Asuntos Exteriores de Irán condenó el actuar del gobierno británico, calificándolo de “injustificado e irresponsable” y contrario al derecho internacional. El Ejército iraní, por su parte, declaró que no cederá “ni un ápice” sobre el estrecho de Ormuz, mientras el presidente estadounidense, Donald Trump, anunció el restablecimiento del cerco naval contra Irán, asumiendo un papel de “guardián” de esta estratégica vía marítima.
El portavoz del Ejército, general de brigada Mohamad Akraminia, subrayó que el estrecho “nunca será reabierto mediante la guerra o agresiones de Estados Unidos”, afirmando que el respeto a los derechos del pueblo iraní es vital para la circulación en esta ruta crucial para el comercio energético mundial.
La Guardia Revolucionaria iraní advirtió de un cierre del estrecho de Ormuz “hasta el fin de la interferencia de Estados Unidos en la región”, enfatizando que cualquier intento de reabrir esta vía marítima recibirá una respuesta militar. Ante este escenario, la Organización Marítima Internacional (OMI) y el secretario general de la ONU, António Guterres, hicieron un llamado a mantener el estrecho abierto y libre de peajes. Guterres destacó que no existe base legal para imponer tarifas por el tránsito a través de estrechos utilizados para la navegación internacional.
La tensión en el estrecho de Ormuz, un paso esencial para el comercio mundial, se intensifica en un momento histórico donde los derechos de paso no discriminatorio e ininterrumpido son fundamentales para mantener la estabilidad de las rutas marítimas globales.
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