Un día que comenzó como cualquier otro en un edificio en obras sobre la Calzada de Tlalpan, se transformó rápidamente en un escenario trágico este lunes. Entre la una y las dos de la tarde, tres pisos de la construcción se derrumbaron, dejando atrapadas a cuatro personas. Lamentablemente, tres de ellas fallecieron y una más resultó herida.
Un trabajador de la construcción, visiblemente afectado, relató que cinco personas se encontraban en la zona durante la hora de comida; él fue el único que salió ileso. “Tuvimos que esperar a que llegaran todos, Guardia Civil y eso. Y ya ellos se encargaron de todo”, comentó.
Testigos en las calles aledañas no sintieron la caída de la estructura. Arturo Martínez, de 43 años, explicó que notó que algunos trabajadores salían corriendo antes de comprender la magnitud del accidente. Contrario a lo que se podría haber imaginado, no hubo un estruendo que generara alarma; el sonido del trabajo de perforación parecía el único ruido en el ambiente.
Erika Zenteno, empleada de un negocio cercano, recordó que no se dio cuenta de lo sucedido hasta que una nube de polvo se levantó en el aire tras la llegada de los equipos de rescate. Con la llegada de Protección Civil, granaderos y militares, la zona se convirtió en un foco de atención. Se cortaron las entradas a la estación del metro San Antonio Abad, y los binomios caninos fueron desplegados para ayudar en la búsqueda de las víctimas.
La jefa de Gobierno de Ciudad de México, Clara Brugada, se pronunció sobre el incidente, aclarando que el colapso no estaba relacionado con las obras de la calzada elevada de Tlalpan, y que se trataba de un proceso de demolición privado de un inmueble que había quedado dañado desde el terremoto de 1985.
Los esfuerzos de búsqueda continuaron, y al final del día, el cuerpo de una de las víctimas fue localizado. Los otros dos cuerpos fueron recuperados al día siguiente. A medida que los equipos de rescate se retiraban, las calles alrededor del edificio comenzaron a recuperar su actividad habitual.
El ambiente en el lugar fue marcado por un contraste: lo que antes era un espacio de trabajo se había convertido en un recordatorio de fragilidad en un contexto de rutina diaria. Con las áreas acordonadas casi despejadas, los trabajadores de la construcción reanudaron su labor, moviéndose entre el escombro y los restos del derrumbe, una imagen que simboliza la resiliencia de la comunidad frente a la tragedia.
La situación permanece bajo investigación, y las causas del colapso se explorarán a fondo, buscando respuestas en un momento que, sin duda, dejará huella en la memoria de aquellos que fueron testigos de esta tragedia en la colonia Tránsito.
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