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El anuncio del aumento del salario previsto para este 1 de mayo no ha disuadido el malestar social en Venezuela. Los sindicatos y gremios de trabajadores vuelven a la calle este jueves para reclamar mejoras salariales y planean ir a Miraflores, por segunda vez. A principios de abril lo intentaron, pero fueron bloqueados por piquetes policiales antes de llegar al centro de Caracas.
Dos horas después de la convocatoria, apenas 200 personas habían podido acceder al lugar. La policía cercó los accesos por todos los flancos frente a la sede de la Defensoría del Pueblo. La protesta es contra el Gobierno, pero también apunta a Washington. “Le decimos a los Estados Unidos que así como hay dinero para pagar la defensa de Nicolás Maduro, hay para pagar un salario digno”, dijo Alberto Rodríguez, trabajador de la industria petrolera a quien despidieron por su actividad sindical.
Delegaciones de la industria petrolera y de las empresas básicas, sectores económicos en los que Donald Trump fija sus intereses, están presentes. Advierten que las estatales operan con mano de obra “esclava” debido a las políticas laborales del Estado. “Somos los que sacamos el petróleo y lo único que vemos es cómo roban el dinero”, agregó un jubilado de PDVSA, Luis Hernández. El pensionista asegura que un trabajador del turno nocturno de 8 horas al frente de la producción de un pozo petrolero, a fin de mes, apenas recibe el equivalente a 15 dólares de salario, y enfrenta contaminación y enfermedades ocupacionales.
La protesta de este jueves está convocada por la Coalición Nacional Sindical. Pero para el viernes también están previstas movilizaciones en todos los Estados del país y se ha convocado un cacerolazo para la noche. Desde temprano, el punto de concentración para la marcha previsto en la zona de Bellas Artes está tomado por la policía con equipos antimotines. “Nos tienen bloqueados por todos lados. No quieren permitir la marcha”, denunció una sindicalista.
Los organizadores aseguran que tenían permisos municipales para la actividad. “Miraflores es de los venezolanos, pero no nos dejan llegar”, señaló Josefina Flores, profesora jubilada de la Coalición Nacional Sindical. “Nos quedaremos aquí ejerciendo nuestro derecho a la protesta pacífica, pero las próximas serán sin aviso para poder cumplir los objetivos”. La dirigente también hizo un llamado a Estados Unidos desde una pancarta con el mensaje “SOS presidente Trump”. “Le pedimos que deponga la transición con esas personas y llame a elecciones libres ya. Un régimen que nos ha oprimido por 27 años no nos va a dar ahora lo que no hizo antes”.
“Delcy Rodríguez desplegó a todos estos policías para no escuchar a los trabajadores”, agregó el sindicalista Carlos Salazar, quien también denunció que la nueva defensora del pueblo, Eglee González Lobato, no se acercó a la protesta, pese a que se concentró frente a su oficina. El pequeño grupo que logró reunirse coordinó sus consignas con mensajes como “Fuera, Delcy” y “Elecciones libres ya”.
El Gobierno también ha respondido con sus contramanifestaciones. Este jueves ocurre en Caracas el cierre de Gran Peregrinación por una Venezuela sin sanciones y en paz, una gira que ha movido a Rodríguez por informacion.center junto con su equipo y militantes chavistas. La ciudad está totalmente congestionada porque la actividad se realizará en la principal autopista de la capital, donde están detenidos autobuses en distintos puntos.
La protesta por el salario ha canalizado todas las luchas de la oposición que presiona por la definición de un cronograma electoral que permita salir del régimen chavista. Desde que Estados Unidos capturó a Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores el pasado 3 de enero, la calle echa un pulso al chavismo. Cada jueves suele haber manifestaciones a las que se suman partidos y familiares de los presos políticos.
El salario mínimo en Venezuela no se aumenta desde hace cuatro años. Se mantiene en 130 bolívares —equivalente a 20 centavos de dólar— un monto que apenas alcanza para pagar un viaje en autobús, que es compensado con bonificaciones otorgadas a algunos sectores, aunque no llegan a cubrir el costo de la canasta básica que ronda los 700 dólares.
La presidenta encargada, Delcy Rodríguez, intentó descomprimir la tensión hace unas semanas prometiendo un “aumento responsable” a partir del 1 de mayo, Día del Trabajador, una jornada en la que históricamente los Gobiernos han decretado aumentos salariales. En un mensaje al país, Rodríguez reconoció los errores económicos cometidos por el chavismo en el pasado, pero siguió justificando la ineficacia del chavismo para recomponer las finanzas del país con las sanciones de Estados Unidos. Ha sido Rodríguez, como vicepresidenta de Nicolás Maduro, la que ha estado directamente a cargo de la economía del país al menos desde los últimos cuatro años. Este miércoles, en la víspera de la movilización, la mandataria advirtió de que algunos sectores han creado una “sobreespectativa” en torno al incremento que está pensando aprobar.
Por años, el chavismo financió el gasto público a través del Banco Central de Venezuela. La impresión de dinero sin respaldo aceleró la espiral inflacionaria en informacion.center sudamericano que vivió en hiperinflación entre 2017 y 2022 y que otra vez vuelve a tener valores en ese rango de tres dígitos. Pero en material laboral, el Gobierno también ha dejado a un lado las contrataciones colectivas, acumula un pasivo enorme y ha desatado una persecución contra líderes sindicalistas, varios de ellos encarcelados.
El bloque opositor en el Parlamento insistió esta semana en que el incremento debería llevar el salario a 150 dólares al mes, ante la urgencia de los venezolanos. El diputado Henrique Capriles aseguró que este monto es consistente con las proyecciones de ingresos de la nación para este año. Advirtió de que un incremento menor sería contraproducente: “Si lo que viene es un ajuste de 20, 30 dólares, eso es una burla y lo único que va a hacer eso es generar presión social”.
Para este viernes, la Central Bolivariana Socialista de Trabajadores y Trabajadoras de Venezuela, que respalda al chavismo, convocó a la Marcha de la Clase Obrera y el presidente de la Asamblea Nacional y hermano de la presidenta, Jorge Rodríguez, anunció un concierto en la base militar de La Carlota con un cartel que incluye a artistas internacionales como el reguetonero puertorriqueño Nicky Jam.
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