Secuestro y torturas contra sacerdote en Culiacán
Un sacerdote de 67 años fue secuestrado en Culiacán, sometido a torturas y amenazas de muerte durante tres días antes de ser liberado.

La Diócesis de Culiacán confirmó que el sacerdote Clemente Morales Topete fue víctima de torturas y amenazas de muerte durante su secuestro en la ciudad. El religioso de 67 años permaneció privado de libertad por tres días después de ser reportado como desaparecido el sábado 24 de octubre.
El párroco Morales Topete fue visto por última vez alrededor de las 16:00 horas del sábado en un fraccionamiento al sur de Culiacán, donde había acudido a una consulta médica. Tenía previsto trasladarse a la iglesia Cristo Resucitado para oficiar una misa a las 17:00 horas, pero nunca llegó.
La Diócesis ha expresado su preocupación por la falta de seguridad en la ciudad, que ha experimentado más de dos años de violencia y guerra interna entre el Cártel de Sinaloa. En una carta circular, los obispos Jesús José Herrera Quiñónez y Ramón Alberto Ibarra Ayala destacaron la insuficiencia de las acciones de seguridad para devolver la tranquilidad a Culiacán.
El religioso permanece bajo observación médica con una evolución favorable, aunque su recuperación requerirá tiempo, cuidados y acompañamiento integral. Los agresores exigieron información al sacerdote que no podía proporcionar durante su secuestro.
El secuestro del padre Clemente Morales se extendió durante tres días en Culiacán y fue un episodio de gran violencia, según revela la circular emitada por la Diócesis.
Las agresiones sufrió el sacerdote incluyeron golpes y quemaduras graves en su cuerpo, además de ser retenido en un lugar desconocido donde recibió amenazas de muerte reiteradas. El documento confirma que Morales Topete fue levantado por un grupo de personas desconocidas que no han sido identificadas.
El martes 27 de octubre, el padre regresó a la casa parroquial conduciendo su camioneta Toyota Hilux gris oscuro, con placas UG34195, y evidentes muestras de violencia en el cuerpo. La comunidad inmediatamente acudió para atenderlo antes de que fuera trasladado a una clínica para recibir atención especializada.
La Fiscalía General del Estado confirmó que el sacerdote presentaba lesiones en distintas partes del cuerpo, un día después de su regreso a la casa parroquial.
La fiscal Claudia Zulema Sánchez Kondo confirmó que el sacerdote presentaba lesiones en distintas partes del cuerpo después de su secuestro en Culiacán. Aunque la funcionaria aseguró que Morales Topete ya había sido atendido y estaba en buen estado de salud, no proporcionó detalles sobre las lesiones específicas.
La carpeta de investigación sigue abierta bajo el delito de privación ilegal de la libertad y lo que resulte. La fiscalía también ha implementado medidas de protección para Morales Topete como víctima de un delito. Además, se le permitió rendir declaración sobre su secuestro.
La Diócesis reporta que el sacerdote sufrió afectaciones psicológicas y emocionales debido a las amenazas recibidas durante su cautiverio. La Iglesia exige resultados en la investigación y llama a los responsables de la violencia a detenerse sus acciones.
El obispo Herrera Quiñónez expresó su gratitud por la intervención de las fuerzas de seguridad, pero advirtió que no han sido suficientes para devolver tranquilidad a la ciudad. La Iglesia ha denunciado más de dos años de violencia, incluyendo desapariciones, privaciones ilegales y muertes violentas, así como feminicidios en los últimos meses.
La Diócesis ha solicitado que se refuerzan las estrategias de prevención y seguridad en Sinaloa, especialmente en lo que respecta a la búsqueda de personas desaparecidas y la procuración de justicia para las víctimas.
El obispo exigió resultados verificables de los esfuerzos institucionales, enfatizando que los discursos y datos estadísticos no son suficientes cuando las familias continúan sufriendo y las personas viven con temor.
En un llamado directo a quienes generan violencia en la región, el obispo pidió que reflexionen sobre el daño causado y escuchen la voz de su conciencia. También hizo hincapié en que se debe orar por los que cometen malas acciones, pero sin justificar ni aprobar sus acciones.
La Diócesis citó el documento conciliar Gaudium et Spes 27 para respaldar su posición doctrinal y condenar las acciones que atentan contra la vida y la integridad física y moral de las personas.
La Diócesis culiacense ha llamado a la reflexión sobre la importancia del respeto a la vida y la necesidad de encontrar caminos para la reconciliación en la región.
En un documento circular emitido el 1 de noviembre de 2026, durante la Solemnidad de Todos los Santos, se enfatizó que las autoridades tienen una responsabilidad particular en proteger la vida, la seguridad y los derechos de las personas. La Diócesis subrayó que la paz es una responsabilidad compartida, pero que las autoridades deben asumir su papel en la protección de los ciudadanos.
La Diócesis pidió a las familias, instituciones educativas, organizaciones civiles y comunidades religiosas unirse para encontrar soluciones que promuevan la reconciliación y el respeto a la vida. Concluyendo con una petición a Nuestra Señora del Rosario para que interceda por las familias de personas desaparecidas y toque el corazón de quienes han elegido la violencia, la Diócesis busca promover un ambiente de paz y respeto en la región.
Datos basados en información reportada originalmente por Infobae México.
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