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Secuestro de conductor en ruta hacia San José

Un conductor panameño fue secuestrado por una banda de delincuentes mientras transportaba un cargamento valioso.

Cómo las bandas criminales convirtieron los corredores logísticos de Costa Rica en una de las zonas de mayor riesgo para el transporte de carga en Centroamérica
Fuente: Infobae América

Un conductor panameño fue secuestrado en plena carretera por una banda de delincuentes que lo obligó a detener su camión en la ruta hacia San José. La víctima relató que un vehículo Nissan Sentra verde se acercó al suyo y lo obligó a parar, mientras entregaba un cargamento valioso.

La situación ilustra el riesgo físico que enfrentan los conductores de carga que transportan mercancía por Costa Rica. Según testimonios recogidos durante una investigación en las carreteras costarricenses, los secuestros y robos de carga son un fenómeno común en la región.

Un periodista especializado en crimen organizado acompañó a un camionero panameño en su ruta por 520 kilómetros de carreteras costarricenses. El objetivo era documentar cómo se han convertido los corredores logísticos de Costa Rica en una zona de alto riesgo para el transporte de carga.

El viaje expuso testimonios de secuestros, disparos y hasta un asesinato en ruta. Las cifras recientes confirman que el robo de carga es una amenaza constante para quienes trabajan en los corredores de transporte del país.

Según datos recopilados desde 2016 por la Policía Judicial costarricense, se han registrado al menos 1.300 robos de vehículos afectados en dos corredores de transporte principales durante la última década. En el año 2025, las bandas criminales robaron al menos 156 cargamentos, un promedio de tres camiones por semana.

En un incidente similar a otro que ocurrió 14 años antes, un camionero fue secuestrado por dos sujetos armados mientras se detenía a descansar en la ruta de Liberia, Guanacaste.

El conductor estaba transportando productos de higiene con destino a Honduras cuando fue golpeado y encerrado en el camarote del tráiler. Los asaltantes cubrieron su rostro para que no pudiera reconocer las rutas de traslado, según informó CRHoy.

Durante varias horas, el camionero estuvo cautivo en la cabina-dormitorio del tráiler, amarrado con sus propios cordones de zapatos. Los asaltantes intentaron evitar que él o su conductor pudieran ver algo de lo que estaba pasando.

El conductor logró escapar después de que el camión chocó con un motociclista, y alguien encontró al camionero amarrado y llamó a la policía. Este caso es solo uno de los muchos incidentes de secuestro de conductores en Costa Rica.

La falta de seguridad en las rutas de transporte de carga ha llevado a que Costa Rica se convierta en una zona de alto riesgo para el sector logístico, especialmente al compararla con otros países de Centroamérica.

La investigación del Organismo Judicial (OIJ) en Guápiles ha permitido identificar 3,953 bultos de mercancía robada, incluyendo toallas femeninas, pañales y toallitas húmedas, encontrados en una bodega. Tres sospechosos fueron detenidos en un retén policial.

Se cree que las bandas criminales han detectado la concentración de camiones con mercancía de alto valor en los corredores que conectan los puertos del Pacífico y el Caribe con Panamá, Nicaragua y Honduras. Esta mercancía incluye ropa, electrónicos, electrodomésticos, licor y neumáticos, fácilmente revendible.

La seguridad de quienes viajan con protección privada no es garantizada. Un guardia armado que custodia camiones contó que ya ha enfrentado asaltantes dos veces. Disparó tiros de advertencia para que se retiraran, pero algunos atacantes llevan fusiles de asalto.

La falta de señal de celular en la zona hace que los asaltantes puedan abandono contenedores y conductores sin temor a ser detectados. En el pasado, un conductor panameño fue asesinado por disparos en la cabeza durante un robo en El Roble, cerca del Puerto del Pacífico de Caldera.

La zona es crucial porque conecta dos corredores de transporte clave y queda próxima al Parque Nacional Braulio Carrillo. La escasez de seguridad en esta ruta ha convertido a Costa Rica en una zona de alto riesgo para el sector logístico, especialmente al compararla con otros países de Centroamérica.

La violencia en las carreteras costarricenses continúa afectando a los conductores de carga, incluso después del año pasado que vio un aumento en los ataques.

Un incidente reciente ocurrió el 7 de octubre, cuando un trailero fue alcanzado por un disparo en la rotonda de la ruta 27, en El Coyol de Alajuela. La víctima fue trasladada al hospital con urgencia y según información extraoficial, dos sospechosos fueron detenidos poco después.

Las bandas criminales han adaptado sus tácticas para evitar el seguimiento de los vehículos cargados. Instalan inhibidores de señal para bloquear el GPS y utilizan técnicas como dividir las caravanas de camiones, colándose entre ellos o rodeándolos con varios autos.

Según Andrés Muñoz, tesorero de la Cámara Nacional de Transporte de Carga de Panamá, estas tácticas han vuelto a Costa Rica una zona de alto riesgo para el sector logístico. El costo de protegerse en la ruta ha aumentado significativamente.

Los conductores que no pueden pagar seguridad privada armada enfrentan demoras y retrasos en sus trayectos, como es el caso de los transportistas que van desde Panamá a Guatemala, que ahora pueden tardar hasta seis días en llegar.

Los grupos criminales que operan en Costa Rica han demostrado ser ágiles y bien conectados, según el agente Yeric Vega Blanco del OIJ. El investigador ha expresado su frustración por la falta de recursos para abordar este problema, ya que el organismo se ve desbordado debido al repunte de la violencia en el país.

La situación es cada vez más crítica, y los camioneros están viviendo con el miedo constante de ser víctimas de robo o incluso asesinato. La falta de seguridad en las carreteras costarricenses ha llevado a algunos transportistas a reconsiderar sus rutas comerciales.

El impacto del crimen organizado se siente en la economía del país, ya que los clientes de la Zona Libre de Colón están empezando a buscar alternativas para evitar las carreteras costarricenses. Algunos están optando por transportar sus productos en buques directamente a puertos de Honduras y Guatemala, lo que implica tiempos de viaje más largos.

La presión del sector privado también está aumentando, ya que los comerciantes y transportistas están pidiendo a las autoridades que tomen medidas efectivas para proteger sus intereses. El OIJ ha respondido con uno de sus mayores operativos del año, pero la situación sigue siendo compleja y desafiante.

La falta de confianza en el sector del transporte se refleja en la creciente desconfianza entre comerciantes y transportistas. Los robo sistemáticos están erosionando la reputación de las empresas de transporte y generando un clima de incertidumbre que afecta a toda la economía regional.

La operación policial del 9 de octubre resultó en la detención de 31 personas vinculadas a una organización que habría cometido al menos 11 robos de contenedores en diferentes regiones del país.

Estas pérdidas se estiman en USD 1,5 millones. Además, el Ministerio de Hacienda reportó un aumento significativo en los decomisos de mercancías entre mayo y julio de 2026, con una variación del 58% respecto al mismo período de 2025.

La respuesta a este problema no puede ser únicamente policial, según se reconoce desde el Ministerio de Hacienda, que busca la coordinación permanente entre autoridades, puertos y otros sectores para abordar esta situación.

Datos basados en información reportada originalmente por Infobae América.

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