Ubicado en el corazón del Estado de México, un municipio se ha destacado por su rica tradición en la producción de calzado artesanal. Con décadas de historia, este lugar se ha transformado en un corredor comercial donde el cuero es el protagonista. Sus talleres operan todo el año, ofreciendo a los visitantes una amplia gama de productos elaborados con piel, destacándose por sus atractivas ofertas en zapatos.
El municipio de San Mateo Atenco, que se encuentra cerca de Toluca, alberga numerosas tiendas, fábricas familiares y talleres dedicados a la creación de calzado con insumos locales. Las calles, especialmente la Avenida Juárez, están repletas de comercios que ofertan desde botines urbanos hasta elegantes mocasines, botas vaqueras y coloridas sandalias.
Los productos que se encuentran en este lugar son el resultado del trabajo de artesanos que han preservado técnicas tradicionales desde mediados del siglo XX. Algunas tiendas ofrecen la posibilidad de crear diseños personalizados, mientras que otras muestran el proceso de producción al público, brindando una experiencia única de compra.
Entre los espacios comerciales más reconocidos están la Plaza Naranja y la Plaza Azul, donde los fabricantes, con más de tres décadas en el negocio, presentan sus modelos. La atracción de compradores procedentes de diversas regiones, especialmente de Ciudad de México, resalta la búsqueda de calidad en la manufactura nacional y en las ofertas disponibles.
El comercio electrónico también ha tomado relevancia, con algunos productores vendiendo sus productos en línea e incluso exportando a otros países, manteniendo el distintivo “hecho en México”.
Sin embargo, San Mateo Atenco no solo es un destino para los amantes del calzado. Este municipio también ofrece una agenda cultural activa a lo largo del año, con celebraciones religiosas como la fiesta en honor a San Mateo Apóstol que atraen tanto a residentes como a visitantes. Durante las festividades, las danzas tradicionales, como la de los concheros, llenan de vida y color sus calles.
La gastronomía local, con platillos típicos como tamales, mole y carnitas, es otro atractivo que complementa la experiencia visitando los tianguis semanales, donde se pueden encontrar productos autóctonos de la región.
Este destino, reconocido no solo por su producción de calzado, sino también por su rica herencia cultural, ofrece una combinación fascinante de tradición, comercio y celebración, promoviéndose como un lugar ideal para explorar y disfrutar de la rica cultura mexicana.
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