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El rey ha muerto, ¡viva el rey! Victor Wembanyama y los San Antonio Spurs derrocaron anoche al MVP Shai Gilgeous-Alexander y a los vigentes campeones, los Oklahoma City Thunder, para citarse con los New York Knicks en las Finales de la NBA que arrancarán la próxima madrugada del jueves en España. El brillante triunfo de los jóvenes e irreverentes texanos en el séptimo asalto de una maravillosa final del Oeste, por 103-111 y a domicilio, confirma la vigencia de la era de la igualdad en la liga estadounidense. Gane quien gane en la cita por el anillo, habrá un octavo campeón distinto por octavo año consecutivo, un hito sin precedentes.
“Este sentimiento es inexplicable, es tan potente”, decía entre lágrimas Wembanyama, MVP de la eliminatoria y decisivo con 22 puntos y siete rebotes en el choque definitivo. La emoción del astro francés de 22 años, llamado a marcar una época en el baloncesto mundial, marcó los festejos de unos Spurs que vuelven a la gran cita 12 años después. Lo harán con uno de los grupos más precoces de la historia, el único capaz este curso de romper la máquina de triturar rivales que había montado OKC. “Ya en octubre, sabíamos que teníamos la oportunidad de ser muy buenos”, constató Mitch Johnson, entrenador del equipo y el elegido del mito Gregg Popovich para sustituirle en el cargo.
THE MOMENTS FOLLOWING THE BUZZER SOUNDING ON THE SPURS CLINCHING THEIR SPOT IN THE NBA FINALS!
Game 1: Wednesday, June 3 at 8:30pm/et on ABC pic.twitter.com/6CYbj572M1
— NBA (@NBA) May 31, 2026
El noveno séptimo partido entre los dos mejores balances de la temporada regular –64 triunfos los Thunder, 62 los Spurs– en toda la historia de los playoffs fue tan potente como cabría esperar, pero sorprendentemente contó con una mayor calma por parte de los chavales de San Antonio. Julian Champagnie, de 24 años, anotó 18 de sus 20 tantos desde la línea de tres y acompañó con aplomo a Wemby junto al resto del quinteto titular, todos en dobles dígitos. Stephon Castle aportó 16 puntos, seis rebotes y seis asistencias en la dirección, Devin Vasell agregó 11 tantos y De’Aaron Fox, el veterano llegado en verano para aportar experiencia, firmó su mejor encuentro de la eliminatoria con 15 puntos y cinco pases de canasta.
“Son jóvenes, tienen talento y están bien entrenados. Juegan bien y juegan unidos, y parece que se caen bien los unos a los otros, así que tienen todos los atributos para ir a por el anillo”, valoró Gilgeous-Alexander, el mejor de OKC en la dura derrota con 35 puntos y nueve asistencias. A los defensores de la corona les faltó el impacto habitual de Alex Caruso, autor de 12 tantos pero negado con un tres de 14 en tiros de campo, y su segundo All-Star, un Chet Holmgren desaparecido con cuatro puntos y cuatro rebotes en el encuentro más importante del año.
El gran inicio de partido de los Spurs ya puso en aviso a todo el mundo. Rápidamente escaparon a una ventaja de dobles dígitos y llegaron a liderar por 14 puntos hasta que Jared McCain, partiendo desde el banquillo local, mitigó los daños rumbo al segundo cuarto (25-32). El gran retoque del curso de los vigentes campeones no bastó para mitigar las bajas de Jalen Williams y Ajay Mitchell, habituales segundos de a bordo en el juego exterior del grupo.
A pesar de que el MVP entró en calor en el segundo período, sus 13 puntos en el cuarto no bastaron para afianzar la remontada de los suyos. Aunque los Thunder lograron ponerse por delante por primera vez desde el quinto asalto, a dos minutos del bocinazo, la garra y el descaro de los Spurs no menguó ni un solo instante y contestaron con un parcial de 7-0 para irse arriba a los vestuarios (53-56). Wemby apareció intermitentemente a lo largo del encuentro, pero su mera presencia en pista siguió generado oportunidades para el resto de compañeros. Todo lo contrario SGA, un imán de los defensores pero la única respuesta firme de los locales en el período.
Al cuarto definitivo se entró con un apretado 77-80 a pesar de que San Antonio hizo la goma con su ventaja de dobles dígitos. La acumulación de faltas amenazó a los visitantes, y ‘Wemby’ tuvo que sentarse tras recibir la quinta en un 2+1 de Isaiah Hartenstein. El alemán, dispuesto a aprovechar la ausencia del alienígena, buscó machacar en la siguiente contra y topó inesperadamente con un tapón de época de Luke Kornet, sustituto del francés. La jugada terminó de sellar el devenir del encuentro a seis minutos del final.
Poco después, Champagnie su sexto triple de la velada y volvió a ampliar la distancia a los dobles dígitos. Aparecieron también desde el banquillo Keldon Johnson (11 puntos) y Dylan Harper (12 tantos y siete rebotes), encargados de rematar la faena con su energía y atrevimiento a la contra y desde la larga distancia. Instantes después, las lágrimas corrían por las mejillas de Wembanyama, corazón y motor de unos Spurs que no parecen tener techo y han construido en apenas tres años, a su alrededor, un equipo llamado a hacer historia.
Lo mismo puede decirse de los Knicks, que este año les ganaron dos de sus tres encuentros durante la temporada regular, incluida la victoria por el título de la Copa NBA en Las Vegas en diciembre. Los neoyorquinos, que hace cinco décadas que no ganan el anillo, vienen de arrasar en el Este con 11 triunfos consecutivos en estos playoffs. La última vez que accedieron a la batalla por el campeonato, en 1999, cayeron ante el mismo rival. La madrugada del jueves en la península (02.30 horas, Prime Video), las Finales de la NBA enfrentarán a dos grupos que dejarán huella en la liga estadounidense.
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