El mundo observa con atención el inminente homenaje al ayatolá Alí Jamenei, el fallecido líder supremo de Irán, quien dejó su huella tras más de tres décadas en el poder. El próximo miércoles, su féretro realizará escalas significativas en Irak, donde se llevarán a cabo ceremonias en las ciudades de Nayaf y Kerbala, centros sagrados del islam chiita, antes de su inhumación en su país de origen.
Desde el pasado sábado, Irán ha iniciado una serie de ceremonias de despedida por Jamenei, quien falleció el 28 de febrero de 2026, coincidiendo con el primer día del conflicto bélico entre Israel y Estados Unidos. La trascendencia de sus ritos se ve reflejada en la decisión de las autoridades iraquíes, que han decretado un feriado y puesto en marcha un amplio dispositivo de seguridad para los eventos, los cuales darán inicio a las 06:00 hora local.
Los restos del ayatolá llegaron la noche del martes al aeropuerto internacional de Nayaf, donde fueron recibidos por el presidente iraní y autoridades del gobierno iraquí. La presencia de Mustafa, uno de los hijos de Jamenei, fue notable, aunque su sucesor, Mojtaba, ha mantenido un perfil bajo desde su reciente designación como líder supremo.
Las ciudades iraquíes se preparan para recibir a multitudes que rinden homenaje a un líder que se ganó el respeto de muchos por su desafío a las potencias occidentales. Las calles lucen adornadas con pancartas y retratos que destacan la figura de Jamenei, quien es recordado por haber “humillado a Estados Unidos”. En Nayaf, un fervoroso simpatizante expresó su deseo de participar en estos funerales, reconociendo el significado de despedir a quien, según él, desafió constantemente el poder del país norteamericano.
El recorrido del cortejo fúnebre abarcará seis kilómetros hasta el santuario del imán Alí, y posteriormente se trasladará a Kerbala, donde descansan los cuerpos del imán Husein y su hermano Abás. Este evento no solo es significativo a nivel religioso, sino que también subraya las complejas relaciones políticas entre Irak e Irán, naciones que han tenido un pasado conflictivo pero que se han convertido en aliados desde la caída de Sadam Husein en 2003.
A pesar de sus diferencias históricas, el velo de la unión parece prevalecer en este momento de duelo. Haidar Jaafar, un asistente al funeral, anticipa que millones de personas se unirá al cortejo, haciendo referencia a la creencia de que Jamenei murió a manos de los enemigos de Irán, Estados Unidos e Israel.
Las ceremonias nacional en Irán culminarán con el entierro del líder en Mashhad, su ciudad natal. Así, la nación se prepara para despedir a uno de sus líderes más controvertidos y admirados.
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