Investigaciones sugieren que el entorno cotidiano influye en la experiencia del envejecimiento de las personas
La calidad de vida de quien envejece se construye territorialmente, según Isalia Nava Bolaños.

Las investigaciones sugieren que el barrio y el entorno cotidiano juegan un papel fundamental en la experiencia del envejecimiento de las personas. La vivienda y el hábitat inmediato pueden generar oportunidades o barreras para mantener la autonomía y la capacidad funcional, según Isalia Nava Bolaños, investigadora del Instituto de Investigaciones Económicas de la UNAM.
La calidad de vida de quien envejece se construye territorialmente, lo que significa que las condiciones de las personas, la vivienda y el entorno inmediato influyen en su experiencia. En ciudades como la Ciudad de México, donde se concentran grandes desigualdades, es posible visibilizar estas diferencias al analizar el espacio urbano en escalas más pequeñas, como la manzana.
La especialista sostuvo que pensar en el envejecimiento requiere considerar factores más amplios que la vivienda individual. Debe incluirse el barrio, la colonia y la ciudad en su conjunto, ya que estos entornos urbanos determinan la accesibilidad a servicios básicos, la capacidad de desplazarse y relacionarse con la comunidad.
Según Nava Bolaños, un contexto favorable permite a las personas mayores mantener relaciones sociales, participar en la comunidad y satisfacer sus necesidades cotidianas.
La realidad demográfica de México es compleja. Según Nava Bolaños, la mayoría de las entidades federativas están experimentando un crecimiento lento en su población mayor de 60 años, con porcentajes que oscilan entre siete y trece por ciento.
Sin embargo, esta situación cambiará significativamente en el futuro. En 2070, México se convertirá en un país donde la mayoría de las entidades federativas tendrán una gran proporción de personas mayores, debido a un aumento absoluto y relativo en la población de edades avanzadas.
Esta transformación no es exclusiva de México, sino que forma parte de un proceso mundial. La evolución de la dinámica demográfica en todo el planeta está llevando a una mayor proporción de personas mayores en las poblaciones. Por ejemplo, Japón ya cuenta con más del 30 por ciento de su población en edades avanzadas.
Algunos países desarrollados también están experimentando un aumento significativo en la proporción de personas mayores. Italia tiene alrededor del 24.5 por ciento de su población en esta categoría, seguida de Finlandia con el 23.6 por ciento, Puerto Rico con el 23.4 por ciento y Portugal con el 23.3 por ciento.
México se encuentra en un proceso de envejecimiento demográfico, con un porcentaje de población mayor a la edad de 65 años que alcanza el 14.7%. Esta cifra es significativa, aunque todavía dista de las naciones como Japón que han logrado superar los 30% de su población en esta categoría.
Una de las particularidades de México es que ha alcanzado este nivel en un plazo mucho menor que otros países, como Italia o Finlandia, que tardaron dos siglos en llegar a la misma proporción. Esto significa que hemos tenido poco tiempo para prepararnos y adaptar nuestros sistemas sociales y económicos a esta nueva realidad.
La velocidad con que ha llegado este proceso de envejecimiento demográfico en México plantea un desafío importante para el país, ya que requiere una reorientación de prioridades y recursos para abordar las necesidades de la población mayor.
Datos basados en información reportada originalmente por Gaceta UNAM.
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