Un grupo de importantes bancos centrales del mundo, junto con más de 40 grandes bancos comerciales, se dispone a intensificar las pruebas del ambicioso proyecto de pagos digitales conocido como Agora. Esta iniciativa, impulsada por el Banco de Pagos Internacionales (BPI), busca modernizar y dominar la infraestructura financiera internacional, en un momento en que la digitalización de las finanzas es más crítica que nunca.
Participan en este esfuerzo la Reserva Federal de Nueva York y los bancos centrales de Europa, Corea del Sur, México y Japón, cuyas monedas son fundamentales para la mayoría de los pagos globales. La relevancia de estas pruebas radica en su potencial para transformar las transacciones transfronterizas, que actualmente dependen de una red global de bancos comerciales y enfrentan desafíos como la lentitud y altos costos, especialmente al gestionar monedas de economías emergentes más pequeñas.
Andréa Maechler, subdirectora general del BPI, destacó que las recientes pruebas han mostrado la capacidad de utilizar “reservas de bancos centrales tokenizadas”, una forma digital de las monedas nacionales, al lado de “depósitos de bancos comerciales tokenizados”. Este avance es un paso crucial en la búsqueda de agilizar y reducir los costes de los pagos internacionales, un objetivo que ha sido priorizado por el Grupo de las 20 principales economías.
Aunque el proyecto Agora aún no está listo para su lanzamiento, ya se han planificado futuras pruebas, y se prevé que el banco central de Canadá se una al grupo. Maechler subraya la importancia de avanzar hacia un “sistema operativo las 24 horas del día, los 7 días de la semana”, refiriéndose a la creación de un sistema de pagos global que funcione permanentemente.
Por otro lado, Agora tiende a ser comparado con mBridge, otro proyecto de pagos digitales liderado por China, en colaboración con Hong Kong, Tailandia, los Emiratos Árabes Unidos y Arabia Saudita. Mientras tanto, el banco central de India está promoviendo que los países miembros del BRICS, que incluyen a Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica, desarrollen planes para vincular sus monedas digitales en la próxima cumbre del BRICS.
Sobre la ausencia del banco central de China en el proyecto Agora, Maechler explicó que se está formando una “constelación” diferente de participantes en esta iniciativa. Tim Adams, director del Instituto de Finanzas Internacionales, también destacó que las recientes pruebas representan un hito al validar la capacidad de los pagos tokenizados para operar a gran escala. Se ha probado el mecanismo de “liquidación atómica”, que asegura que las transacciones transfronterizas se completen de manera efectiva bajo un enfoque de “todo o nada”.
Por su parte, los bancos centrales han experimentado con una “arquitectura de prototipo por capas”, que les permite conservar la autonomía sobre sus respectivos sistemas contables en moneda nacional y cumplir con regulaciones locales clave. Este enfoque es un indicativo de cómo los bancos centrales están adaptándose a un entorno financiero en rápida evolución y están dispuestos a colaborar en la búsqueda de soluciones innovadoras para los retos actuales.
Con estos avances, el futuro del sistema financiero internacional se vislumbra más integrado y eficiente, aunque el proyecto Agora aún tenga un camino por recorrer.
Esta nota contiene información de varias fuentes en cooperación con dichos medios de comunicación




























