En Chihuahua, la lucha contra el Cártel de Juárez ha tomado giros complejos a lo largo de los años. Desde 2011, la estrategia de las autoridades se centró en desmantelar a sus líderes, comenzando con la captura de José Antonio Acosta Hernández, “El Diego”, uno de los jefes más influyentes de La Línea. Tres años después, Vicente Carrillo Fuentes, conocido como “El Viceroy”, fue detenido, marcando el fin de una era de control absoluto de la familia Carrillo. Aunque estos golpes críticos debilitaron la estructura tradicional del cártel, no lograron erradicarlo por completo.
A medida que se intensificaba la guerra contra el Cártel de Sinaloa a partir de 2008, la figura del Cártel de Juárez fue modificándose, conservando su influencia sobre el estratégico corredor Juárez-El Paso, esencial para el tráfico de drogas hacia Estados Unidos. Interesantemente, mientras la antigua cúpula desapareció, La Línea emergió como el núcleo operativo del cártel, a tal punto que el Departamento del Tesoro de EE. UU. la considera en la actualidad un alias del Cártel de Juárez. Esta nueva dinámica permitió al cártel mantener sus ingresos a través de diversas actividades ilícitas, incluidos el tráfico de migrantes y la extorsión.
Un cambio significativo en esta relación ocurrió en septiembre de 2023, cuando el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) comenzó a abastecer a La Línea con cocaína, metanfetamina y fentanilo. Este vínculo revitalizó la capacidad operativa del Cártel de Juárez sin necesidad de reestructurar su organización como en tiempos de Amado Carrillo Fuentes.
Por otro lado, la historia de Michoacán ilustró un patrón igualmente intrigante, pero en una dirección diferente. Los Viagras, que surgieron del movimiento de autodefensas en contra de Los Caballeros Templarios, vieron su influencia crecer tras la creación de la Fuerza Rural en 2014, una iniciativa del gobierno de Enrique Peña Nieto. Aunque la intención era recuperar el control institucional de Tierra Caliente, esta estrategia no consiguió desmantelar a los grupos en cuestión.
A lo largo de los años, Los Viagras se transformaron en una organización dedicada al narcotráfico, extorsión y producción de drogas sintéticas, asumiendo el control de cultivos económicos clave en la región, como el limón y el aguacate. El desgaste por los enfrentamientos con el CJNG se hizo evidente en 2024. Después de años de violencia, Los Viagras, viendo su capacidad disminuida, optaron por establecer una alianza con una célula del CJNG, reconfigurando así el equilibrio criminal en Tierra Caliente.
Este acuerdo fortaleció a los Blancos de Troya, un grupo vinculado a Los Viagras, que ahora controla más agresivamente la manipulación y el cobro de cuotas a productores agrícolas en la región. Gerardo Valencia Barajas, “La Silla”, una figura clave en esta estructura, fue detenido en febrero de este año, aunque para ese momento ya existían vínculos claros con prácticas violentas contra líderes sociales y empresarios.
En resumen, tanto el Cártel de Juárez como los Viagras han experimentado transformaciones significativas en su estructura y estrategias operativas. La historia del narcotráfico en México es un juego de poder en constante evolución, donde alianzas y enfrentamientos entre diversas organizaciones criminales se entrelazan en un ciclo interminable de violencia y control territorial.
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