La Galería Hilario Galguera se ha convertido en un punto focal del arte contemporáneo mexicano con su exposición “Profundo México”, que ofrece una reflexión profunda sobre la identidad nacional a través de las obras de dos destacados artistas: Daniel Lezama y Gilberto Aceves Navarro. Esta muestra, que permanecerá abierta hasta el 31 de julio de 2026, presenta más de treinta piezas, incluyendo pinturas, acuarelas y esculturas que invitan a los espectadores a explorar los diversos hilos de la memoria, el mito y el territorio.
Entre las creaciones más destacadas se encuentra un óleo sobre lino de Daniel Lezama, realizado en 2025. Este trabajo evoca inmediatamente la figura del Buen Pastor, una representación histórica de Cristo que simboliza la guía y protección de la humanidad. Aunque la representación no es convencional ni devocional, elementos como las ovejas, el cayado y la mirada del personaje están imbuidos de un profundo simbolismo que invita a la reflexión. La luz que emerge detrás de la cabeza del protagonista, en particular, actúa casi como un halo, sugiriendo una conexión entre lo humano y lo divino.
Lezama, reconocido por su capacidad para construir una iconografía identificable en la pintura mexicana contemporánea, se ha dedicado a reescribir relatos desde una perspectiva profundamente mexicana. En su obra, la desnudez del personaje no se presenta como provocación, sino como un símbolo de vulnerabilidad y dignidad. Esto refuerza su enfoque en el cuerpo como un territorio de cruce entre historia y identidad.
El guaje que cuelga del pecho del personaje sirve como un objeto cargado de significado. Tradicionalmente utilizado para transportar agua o pulque, evoca también el vino de la tradición cristiana, añadiendo una capa adicional de interpretación a la obra. Asimismo, el bastón bifurcado que sostiene puede ser interpretado no solo como un cayado de pastor, sino también como una metáfora de decisiones y caminos posibles, abriendo así el espacio para múltiples lecturas.
El artista logra apropiarse de un lenguaje visual que ha estado asociado con lo sagrado durante siglos, adaptándolo a una realidad completamente mexicana. El protagonista de la obra no es un santo idealizado, sino un individuo tangible, cuya monumentalidad y dignidad mantienen una conexión con las grandes figuras de la tradición religiosa. En la visión de Lezama, lo sagrado no desciende del cielo; más bien, se origina en el cuerpo, la tierra y la memoria colectiva de México.
Así, la obra no solo representa a Jesús, sino que entabla un diálogo con su figura, utilizando elementos asociados al Buen Pastor para construir una representación que oscila entre lo terrenal y lo trascendente. Esto resalta su capacidad de recordarnos que lo sagrado puede encontrarse no solo en relatos religiosos, sino también en la experiencia humana más cotidiana. La exposición “Profundo México” es, por tanto, un espacio donde el arte se convierte en un medio para la exploración de la identidad, el mito y la memoria en la contemporaneidad cultural mexicana.
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