Cierre de La Nueva Lucha en Aluminio y Cananea
La cantina cerró hace tres semanas según el tendero Ramoncito, que también confirmó la noticia sobre Carlos Bermúdez Meza, dueño de La Nueva Lucha, quien decidió rentar el local y ya llevaba tiempo trabajando allí.

En el corazón de la colonia Popular Rastro, en Aluminio y Cananea, se encuentra La Bonita, una pulquería centenaria que ha sido testigo silencioso de las historias de la vecindad.
El tendero Ramoncito nos recibió con cariño cuando cruzamos la calle para preguntar sobre el cierre de La Nueva Lucha, su vecina cantina ahora difunta. Confirmó la noticia: "Sí joven, la cerraron hace tres semanas".
Ramoncito nos contó que Carlos Bermúdez Meza, dueño de La Nueva Lucha, había decidido rentar el local y ya llevaba tiempo trabajando allí. Según Ramoncito, Carlos heredó la cantina de su padre, y ahora parece que está dispuesto a dejar la escena.
El rumor es que el lugar será transformado en una tienda Oxxo, lo que cambiará para siempre la fisonomía del cruce. Aunque esto puede ser algo positivo para algunos, Ramoncito no pareció muy entusiasmado al hablar de este cambio.
La Bonita sigue siendo un oasis en el corazón de la colonia, un lugar donde se pueden encontrar pulqueres y mezcales junto con una buena compañía.
La colonia Nicolás Bravo, en su momento, era conocida por sus carnicerías y tenerías debido a su proximidad con el antiguo rastro de la ciudad. En esas fábricas industriales se confeccionaban todo tipo de calzado, y muchos trabajadores como Ramoncito pasaban allí la mayor parte de su tiempo laboral.
Durante sus fines de semana, Ramoncito solía visitar La Rosita o Las Carambolas, un expendio que ofrecía aguas de las mejores verdes matas. Este lugar era un lugar de esparcimiento para los trabajadores de la zona, especialmente aquellos que habían pasado todo el día en la fábrica.
En la misma zona se encontraban otras cantinas como La Mascota y La Olga, dos establecimientos que compartieron circuito con la difunta Nueva Lucha. La Mascota era conocida por su buena botana y desmadre, mientras que La Olga era un lugar ideal para los manirrotos, aunque a algunos les resultaba un poco usurero.
La zona sigue siendo un área con una gran presencia de cantinas y establecimientos de entretenimiento. A pesar del paso del tiempo, la colonia Nicolás Bravo sigue siendo un lugar con una rica historia y tradición en cuanto a su oferta gastronómica y de diversión.
La pulquería La Bonita cuenta con una rica historia que se remonta a 1916, cuando fue fundada por Facundo. Con el paso de los años, cambió de dueño varias veces hasta que en la década de 1990 pasó a manos de don Roberto Rivero.
Don Roberto también era el dueño de la pulquería Las Licuadoras, ubicada en la calle Dr. Manuel Ugarte esquina con José María Vértiz, en la Doctores. Esta última tiene una conexión especial con la canción "La cruda de Antonio Aguilar, que la inmortalizó.
A pesar del paso del tiempo y las transformaciones urbanas, La Bonita todavía conserva algunos de sus tesoros originales. Por ejemplo, se puede escuchar una rocola de acetatos de 45 revoluciones que sigue funcionando perfectamente.
La barra de azules azulejos es el lugar ideal para disfrutar de un trago de pulque mientras se escucha música en vivo. El amable Ramocito nos informa sobre la variedad de sabores disponibles, desde jitomate hasta ajito, y ofrece un mezcal como compañía perfecta.
La Bonita cuenta con una decoración única, caracterizada por la presencia de grabados históricos en sus muros. Estos retratan aspectos significativos de la cultura del maguey y el pulque, así como a figuras destacadas de la boxea mexicana como el Ratón Macías y Vicente Saldívar, conocido como El Zurdo de Oro.
Entre los elementos típicos de una pulquería se encuentran las puertas batientes, los barriles que albergan el pulque y un molcajete. También hay un espacio diminuto destinado a un baño y, por supuesto, el Departamento de Damas. Este último es un salón anexo con entrada independiente que permite a las mujeres solicitar tlachicotón para llevar o incluso beber en el lugar.
La separación entre hombres y mujeres en lugares donde se vendía alcohol fue una norma establecida tras la reforma constitucional de 1917, impulsada por Venustiano Carranza. Durante varias décadas, las cantinas se convirtieron en espacios exclusivos para hombres hasta que, en 1984, se modificó esa ley y las mujeres pudieron retornar a estos lugares.
El Departamento de Damas no fue una solución improvisada, sino un elemento planificado por las pulquerías. Esto se debió en parte a la necesidad de adaptarse a las normativas vigentes, pero también refleja el papel que el pulque desempeñaba en la vida cotidiana de los mexicanos. Antes del siglo XX, muchas mujeres eran dueñas poderosas de pulquerías y formaban sociedades femeninas dedicadas al negocio del pulque.
Las reglas sociales y legales no siempre han sido claras, pero las pulquerías encontraron formas innovadoras para seguir ofreciendo sus servicios a las mujeres. A pesar de la separación establecida por la ley, el Departamento de Damas se convirtió en un espacio donde las mujeres podían acceder al tlachicotón y, en ocasiones, incluso beberlo en el lugar.
Las dueñas de las pulquerías demostraron ser verdaderas expertas en sacaborrachos, lo que se convirtió en una ventaja para ellas, ya que podían controlar la situación sin recurrir a violencia.
Con un estilo directo y poco convencional, les decían a los hombres que estaban demasiado ebrios: Salte cabrón, ya estás muy pedo", lo cual era una forma clara de indicarles que era hora de irse.
Datos basados en información reportada originalmente por El Universal Cultura.
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