La ceniza volcánica golpeó fuertemente los cielos de Ciudad de México e interrumpió los servicios del Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM) durante varias horas. La caída de ceniza impidió la visión de los pilotos y en consecuencia, se tuvieron que suspender los vuelos programados. Como medida preventiva, los vuelos fueron cancelados hasta que las condiciones climáticas mejoraran, lo que produjo una gran cantidad de retrasos y cancelaciones de vuelos.
Los viajeros que esperaban ansiosamente para volar a diferentes destinos se vieron sorprendidos por la repentina cancelación de sus vuelos. La aerolínea Mexicana de Aviación, Aeroméxico y Volaris fueron algunas de las compañías aéreas que más se vieron afectadas por la situación. Además, cientos de pasajeros se quedaron varados en el aeropuerto, esperando que las operaciones pudieran reanudarse.
La ceniza volcánica es un peligro para los aviones, ya que puede obstruir los filtros de los motores y provocar problemas en los sistemas de navegación. Por ello, la prioridad del AICM fue garantizar la seguridad de los pasajeros y la tripulación. Se espera que las operaciones vuelvan a su estado normal en las próximas horas, una vez que los servicios de limpieza hayan retirado la mayor cantidad de ceniza posible de la pista.
La suspensión de los vuelos en el AICM fue un obstáculo para los planes de muchos viajeros, quienes tenían compromisos importantes y no pudieron llegar a tiempo a su destino. Con la seguridad como primera prioridad, los equipos de limpieza y mantenimiento del aeropuerto trabajaron diligentemente para garantizar que las operaciones se retomen sin problemas y que los pasajeros puedan continuar con sus planes de viaje.
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