La presidenta Claudia Sheinbaum realizó un viaje a Nueva York el 20 de julio de 2026 para asistir a la final de la Copa Mundial de la FIFA, un evento donde participan en conjunto los mandatarios de México, Estados Unidos y Canadá, los tres países anfitriones del torneo. Esta presencia fue defendida por la presidenta bajo argumentos diplomáticos, enfatizando la relevancia de que los líderes de estas naciones se unan en la ceremonia de clausura.
En un mensaje en redes sociales, Sheinbaum explicó que su asistencia estaba motivada por su decisión de aceptar la invitación del presidente estadounidense, Donald Trump, destacando la importancia política de este encuentro. La mandataria voló a Nueva York en un avión de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena), tras la cancelación de su vuelo comercial desde Cancún debido a condiciones meteorológicas adversas que afectaban el noreste de Estados Unidos.
Esta decisión de utilizar una aeronave militar ha provocado un intenso debate en las redes sociales sobre el uso de recursos públicos para viajes oficiales. Citlalli Hernández, presidenta de la Comisión Nacional de Elecciones y Alianzas de Morena, defendió el traslado al señalar que la situación es diferente a la polémica generada en el anterior gobierno por el uso del avión presidencial. Hernández argumentó que la utilización de la aeronave militar fue una medida excepcional y necesaria para cumplir con una agenda oficial.
Además, destacó que Sheinbaum no asistiría como espectadora, sino en calidad de jefa de Estado, representando a uno de los países organizadores del torneo. Desde el Gobierno de México, se comunicó que, de acuerdo con el artículo 88 de la Constitución, la presidenta tendrá que presentar un informe al Congreso sobre su participación en la ceremonia de clausura, una vez concluida su visita oficial.
Este viaje destaca la interconexión diplomática entre naciones y refuerza la relevancia de eventos deportivos como plataformas para la cooperación y el diálogo en el contexto internacional. Al cierre de esta jornada, la presidenta está programada para regresar a México en la noche del domingo, 21 de julio, una vez finalizada la ceremonia.
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