Miles de personas se congregaron en la ciudad iraquí de Najaf para rendir homenaje a Ali Khamenei, el líder supremo iraní fallecido, en medio de una creciente tensión militar entre Estados Unidos e Irán. La ceremonia, parte de un ciclo de seis días de conmemoraciones organizadas por Irán, se llevó a cabo el 7 de julio de 2026, y el gobierno iraquí decretó un feriado nacional para facilitar la asistencia a este evento significativo.
La procesión comenzó a las 6:00 de la mañana (hora local), atrayendo a miles de simpatizantes que abarrotaron las calles, muchos de ellos intentando tocar el féretro que era transportado en un camión. La asistencia fue equipada con un amplio operativo de seguridad, dado que Najaf es vista como uno de los centros más importantes del islam chií.
El féretro fue llevado hasta el santuario del imán Ali, un lugar sagrado que atrae a devotos de toda la región, donde clérigos rezaron antes de proseguir hacia Karbala. Esta jornada especial en Irak forma parte del plan que Teherán estableció para despedir a Khamenei, quien falleció el 28 de febrero a raíz de ataques atribuidos a Estados Unidos e Israel, en los que también perdieron la vida varios miembros de su familia.
Los restos de Khamenei fueron recibidos en el aeropuerto internacional de Najaf por funcionarios iraquíes y líderes políticos, incluyendo al presidente iraní, Masoud Pezeshkian, y a Mostafa Khamenei, hijo del fallecido líder. La divergencia entre el nuevo líder supremo, Mojtaba Khamenei, quien optó por mantenerse en un perfil bajo tras su nombramiento, contrasta con la masiva participación popular en este homenaje.
En paralelo a estos actos, se han reportado nuevos enfrentamientos en el estrecho de Ormuz. Estados Unidos llevó a cabo ataques contra instalaciones iraníes en el contexto de una escalada militar, después de que Teherán fuese acusado de atacar tres embarcaciones en esta crucial vía de comercio petrolero. La Guardia Revolucionaria de Irán, por su parte, afirmó haber alcanzado bases estadounidenses en Baréin y Kuwait como parte de su respuesta ante las acciones estadounidenses.
Después de las ceremonias en Najaf, el féretro será trasladado vía aérea a Karbala, donde se espera que otra multitud se una al recorrido hacia los santuarios de los imanes Hussein y Abbas, fundamentales para los fieles chiítas. El entierro definitivo de Khamenei se llevará a cabo el 8 de julio en Mashhad, su ciudad natal.
La participación en la procesión en Najaf se amplió con la llegada de fieles de distintas provincias iraquíes. Mohammed al-Bayati, un joven iraquí que viajó desde lejos, expresó que asistir al funeral es una oportunidad que no se puede perder, dado el desafío que Khamenei representó ante el poder de Estados Unidos e Israel.
Najaf no solo es un centro religioso, sino también un lugar de influencia política y cultural. En el pasado, durante la guerra entre Irán e Irak en la década de 1980, las relaciones entre estos dos países eran tensas, pero desde la caída de Saddam Hussein en 2003, han fortalecido sus vínculos políticos y religiosos, bajo la influencia de gobiernos dominados por partidos chiíes en Bagdad.
Con el marco de estos eventos, se hace evidente que la relación entre Irak e Irán sigue evolucionando, marcada por profundas conexiones espirituales y políticas, mientras el pueblo iraquí se une para conmemorar a un líder que ha dejado una huella significativa en la historia reciente de la región.
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