Una operación internacional sin precedentes contra el crimen organizado ha llevado a la detención de 24 individuos vinculados a una red criminal con raíces en India. Las fuerzas del orden de Estados Unidos, junto a colaboraciones de Canadá y Europa, han desmantelado grupos que operan en el ámbito de delitos graves, como asesinatos selectivos, extorsiones y narcotráfico. Este esfuerzo se anunció el 7 de julio de 2026, en las oficinas del FBI en Los Ángeles, donde se mostraron las imágenes de los detenidos.
Entre los arrestados, se destaca un sospechoso del asesinato de Hardeep Singh Nijjar, un prominente miembro de la comunidad sij y defensor del movimiento separatista Khalistán. La investigación ha expuesto cómo redes criminales transnacionales se organizan y operan, no solo en el territorio estadounidense, sino también llegando hasta India. Notablemente, operativos han revelado que ciertos individuos orquestan actividades delictivas desde prisiones en India, evidenciando la profundidad de estas organizaciones.
Bill Essayli, primer fiscal adjunto de Estados Unidos, subrayó la determinación del gobierno federal para enfrentar la violencia y el narcotráfico que amenazan tanto a familias en Estados Unidos como a comunidades internacionales. La presión ejercida ha sido extensa, acusando a más de 37 personas involucradas en las actividades de tres grupos criminales específicos, de los cuales 24 ya están bajo custodia.
Dentro del círculo principal de acusados se encuentra Lawrence Bishnoi, de 33 años, originario de Punjab, quien presuntamente dirigió desde su celda el asesinato de Nijjar. El perfil de Bishnoi es intrigante: aprovechando su imagen de “patriota” religioso, ha reclutado miembros de distintas naciones. Las autoridades lo han vinculado a una cantidad alarmante de delitos, incluidos homicidios, secuestros y narcotráfico.
Otro individuo significativo en esta operación es Jaggu Bhagwanpuria, de 38 años, quien ha creado una vasta banda criminal que cuenta con más de mil miembros en varios países, desde Canadá hasta Australia. Su red implica operaciones de tráfico de drogas, armas y hasta personas, revelando así la magnitud de la criminalidad organizada que se busca desmantelar.
La operación también ha llevado a la identificación de Ravinder Singh Dhanda, un residente canadiense que participaba en una red de contrabando de sustancias ilícitas, introduciendo cientos de kilogramos de cocaína y metanfetamina desde Estados Unidos. Patrick Grandy, subdirector de la oficina del FBI en Los Ángeles, enfatizó que estas acciones están dirigidas a debilitar a organizaciones que han sembrado el miedo en múltiples comunidades.
Curiosamente, la acusación estadounidense contra Bishnoi y Bhagwanpuria no implica al gobierno indio en el asesinato de Nijjar, a pesar de que Canadá ya había arrestado a ciudadanos indios en conexión con el caso y especulaba sobre posibles vínculos gubernamentales. Esta situación ha puesto en tela de juicio las relaciones diplomáticas entre Ottawa y Nueva Delhi, especialmente bajo la administración actual del primer ministro canadiense, Mark Carney, quien ha renovado negociaciones comerciales con India recientemente.
Sin embargo, grupos dentro de la comunidad sij han expresado su preocupación, argumentando que el gobierno canadiense debe hacer más para proteger a sus ciudadanos y enfrentar cualquier intento de interferencia extranjera.
Las implicaciones de esta operación son vastas, no solo en términos de la lucha contra el crimen, sino también en cómo se comportan las relaciones internacionales entre India y Canadá. Un constante escrutinio internacional perseguirá esta situación y sus repercusiones a medida que se desarrollen los eventos.
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