El presidente de Ucrania, Volodimir Zelensky, anunció el jueves la propuesta del general Yevheni Jmara, actual jefe del Servicio de Seguridad (SBU), para asumir el cargo de ministro de Defensa. Este movimiento ocurre en un contexto de importante reestructuración gubernamental, tras la renuncia de Mykhailo Fedorov, quien dejó la cartera luego de solo seis meses en medio de tensiones internas en el ámbito militar.
La decisión de Zelensky espera recibir la aprobación del Parlamento, y se enmarca dentro de una remodelación más amplia que incluye cambios significativos en el Ejecutivo tras la renuncia de la primera ministra, Yulia Svyrydenko. La candidatura de Jmara ha tomado por sorpresa a muchos en la política ucraniana y analistas, quienes anticipaban que Igor Klimenko, ministro del Interior, sería el elegido para el Ministerio de Defensa. Zelensky subrayó la elección de Jmara, atribuyendo a su “amplia experiencia, en muchos aspectos, sin precedentes”, la confianza para liderar este importante sector.
Entre las instrucciones del presidente se encuentran el continuar las reformas en el área de defensa y obtener resultados que incluyan ataques a largo alcance contra objetivos rusos. En una reunión con Jmara, Zelensky enfatizó la necesidad de que Ucrania mantenga una visión estratégica que le permita proteger su independencia y también forzar a Rusia a la diplomacia.
Fedorov, el exministro, confirmó su dimisión en una carta pública donde habló sobre su mandato, destacando el progreso en capacidades tecnológicas y la producción de drones. Sin embargo, su gestión estuvo marcada por desacuerdos significativos con el comandante en jefe de las Fuerzas Armadas, Oleksandr Sirski, lo que precipitó su salida y provocó una crisis interna en el Ejército.
Esta renovación llegó junto con la aprobación por parte del Parlamento del nuevo gabinete propuesto por el primer ministro Serhi Koretski, exdirector de Naftogaz, la compañía estatal de energía. El Legislativo también decidió extender la ley marcial y la movilización general hasta el 31 de octubre, en respuesta a la persistente agresión de Rusia desde febrero de 2022, argumentando la necesidad de asegurar la independencia y la integridad territorial del país.
Por otro lado, las fuerzas rusas han continuado consolidando sus avances en el este de Ucrania, particularmente en la provincia de Donetsk, mientras mantienen el control parcial de regiones como Lugansk, Jersón y Zaporiyia, así como presencia en Járkov, Sumi y Dnipropetrovsk. Esta situación subraya la complejidad y la tensión del contexto actual en la región.
Los acontecimientos se desarrollan en un marco donde se perciben claramente las disputas internas y la urgente necesidad de una dirección clara en el ámbito militar, una prioridad en la agenda del Gobierno ucraniano en estos tiempos desafiantes.
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