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Cultura y Estilo

Vigilante protege huella prehispánica en Centro Histórico de la Ciudad de México

El artículo describe cómo un vigilante se encarga de cuidar una huella de pie grabada en las ruinas del calmécac, ubicadas en el Centro Cultural de España en el corazón de la Ciudad de México.

Miscelánea: Un fantasma del Centro Histórico
Fuente: Chilango

En el corazón de la Ciudad de México, en medio del bullicio y la actividad comercial del Centro Histórico, hay un trabajo que es único y casi desconocido al público en general. Se trata de un vigilante que se encarga de cuidar una parte muy especial del sitio: las ruinas del calmécac, la escuela prehispánica ubicada a escasos metros del Templo Mayor.

La tarea principal de este vigilante no es proteger contra ladrones o vándalos, sino algo mucho más específico y sutil. Su labor consiste en iluminar una huella de pie que se encuentra grabada en el estuco de la escalinata del calmécac. Esta huella es un rastro involuntario que no debe ser fotografiado con flashes de los teléfonos móviles, sino que requiere la atención y respeto de quien lo visita.

Según mis observaciones, este vigilante se desempeña en el subsuelo del Centro Cultural de España. Es un lugar donde las ruinas del calmécac están bien conservadas y ofrecen una visión fascinante de la arquitectura prehispánica. La huella de pie es parte importante de estas ruinas, y su ubicación es accesible para los visitantes.

Para poder ver esta huella con claridad, se recomienda pedirle al vigilante que te ayude a ubicarla con la respetuosa luz de su lamparita de bolsillo. Es un gesto cortés y necesario para evitar dañar este raro testimonio del pasado prehispánico.

El vigilante de turno se apresuró a iluminar el escalón irregular, creando una sombra que cubría las cavidades del talón, metatarso y dedos de la huella.

La primera impresión fue fuerte, un estremecimiento psíquico que podría experimentar cualquiera que crea en ovnis o fantasmas. La imagen evocada era la de un macehual tenochca, tan vivo como si hubiera estado allí construyendo el recinto hace apenas unos momentos.

La desgracia que llegó a México Tenochtitlán debió ser inesperada para este hombre, ya que no podía haber imaginado las catástrofes que se avecinaban.

La noche lluviosa en el Centro Histórico de México City me transportó a una escena de la época de la Tenochtitlán saqueada, con templos derruidos y aguas teñidas de sangre. De repente, el vigilante apagó su lámpara y me sacó del ensueño, posiblemente creyendo que estaba pasmado debido a haber fumado marihuana antes de bajar al sótano.

Después de agradecerle por sus servicios, subí las escaleras para contemplar las impresionantes almenas en forma de caracol expuestas en el otro lado del edificio. Con la energía de la bulliciosa calle, me pregunté dónde podría encontrar otros fantasmas como este que había descubierto en ese lugar histórico.

Datos basados en información reportada originalmente por Chilango.

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