El ministro español de Asuntos Exteriores, se ha reunido este viernes en Santo Domingo con el canciller venezolano, Félix Plasencia. Con quien ha mantenido un diálogo “franco y sincero”.
El encuentro se ha producido en los prolegómenos de la reunión que los responsables de Exteriores de los 22 países iberoamericanos mantienen en Santo Domingo. Para elegir al sustituto de Rebeca Grynspan al frente de su Secretaría General.
Buena parte de la conversación se ha centrado en las polémicas elecciones locales y regionales celebradas el pasado domingo en Venezuela. En las que los candidatos del régimen de Maduro se hicieron con 20 de las 23 gobernaciones. Y 205 de las 335 alcaldías en juego, en medio de una fuerte abstención. La Misión de Observación de la UE todavía no ha publicado su dictamen definitivo, pero en sus conclusiones provisionales daba una de cal y otra de arena, al reconocer que han mejorado “las condiciones electorales en comparación con las tres elecciones nacionales anteriores”, pero advirtiendo de que aún “persisten deficiencias estructurales”, como la inhabilitación arbitraria de candidatos de la oposición, el uso abusivo de recursos del Estado en favor del oficialismo, el acceso desigual a los medios de comunicación y la falta de independencia judicial.
Albares ha pedido a su homólogo venezolano acabar con las prácticas denunciadas por la misión de la UE. Y retomar cuanto antes las negociaciones con la oposición que se desarrollaban en México y quedaron suspendidas en octubre pasado. Para garantizar que las próximas elecciones presidenciales, al contrario que las del domingo pasado, sean “plenamente libres y competitivas”, según fuentes diplomáticas.
La sucesión de Rebeca Grynspan
Nombrada secretaria general de la UNCTAD, ha generado un inusitado interés por una organización a la que muchos países latinoamericanos miran habitualmente con desdén. A la Secretaría General se han presentado cuatro candidatos: los cancilleres de Guatemala (Brolo), Chile (Andrés Allamand), el exministro peruano José Antonio García Balaúnde y la exvicepresidenta ecuatoriana Rosalía Arteaga.
Esta última es la que más posibilidades tiene, por su condición de andina (los dos primeros secretarios generales de la Segib fueron un uruguayo, Enrique Iglesias, y una costarricense, Grynspan) y porque suscita menos rechazo que los cancilleres en ejercicio. Los países de la comunidad iberoamericana eligen a su secretario general por consenso por lo que, en palabras de un diplomático, “lo importante no es tener muchos votos, sino no tener ningún veto”. No es seguro, sin embargo, que de la reunión de hoy salga fumata blanca.
De no ser así, habría que alcanzar un acuerdo antes de noviembre de 2022, cuando está previsto celebrar en Santo Domingo la cumbre de jefes de Estado y Gobierno iberoamericanos, para evitar que esta acabe centrándose en la elección del nuevo secretario general y dejando de lado asuntos que interesan mucho más a unas sociedades donde, según ha advertido el canciller dominicano, está cayendo el apoyo a la democracia: del 63% al 49% en la última década, según el Latinobarómetro.
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