El próximo lunes, la Unión Europea comenzará un nuevo capítulo en su relación con Ucrania al reanudar las conversaciones de adhesión. Este avance es significativo, especialmente después de que Hungría levantara su veto, un obstáculo que había detenido por meses cualquier progreso en las negociaciones del país eslavo.
En una reunión celebrada en Bruselas, los embajadores de los 27 estados miembros acordaron iniciar las negociaciones de adhesión no solo con Ucrania, sino también con Moldavia. El primer ministro húngaro, Peter Magyar, quien asumió el cargo tras Viktor Orban, retiró la objeción de su predecesor después de llegar a un acuerdo sobre los derechos de la minoría húngara en Ucrania, lo que había entorpecido las conversaciones.
La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, y el presidente del Consejo Europeo, Antonio Costa, celebraron este primer “cluster” de negociación como un reconocimiento al esfuerzo de ambos países para implementar reformas, a pesar de las adversidades que enfrentan debido a la guerra. En un mensaje conjunto en redes sociales, destacaron la determinación y valentía demostradas por Ucrania y Moldavia.
El camino hacia la adhesión formal comenzó en junio de 2024, aunque muchas de las gestiones anteriores han tenido un valor simbólico, especialmente en apoyo a Ucrania frente a la invasión rusa iniciada en 2022. La primera conferencia intergubernamental se celebrará en Luxemburgo, donde se abrirán las discusiones sobre capítulos esenciales relacionados con el estado de derecho, la democracia y los derechos humanos.
El presidente ucraniano Volodimir Zelensky calificó la decisión de la UE como un respaldo político y moral significativo en un momento crítico para su país. “Ucrania se está defendiendo y, al hacerlo, defiende a toda Europa”, afirmó, indicando que la apertura de las negociaciones es un importante apoyo para el pueblo ucraniano.
El proceso de adhesión implica la negociación de 35 áreas políticas o “capítulos”. Cada uno de estos capítulos debe ser abierto y cerrado por unanimidad por los 27 estados miembros, un requisito que suele prolongar el proceso. Por ejemplo, Montenegro ha estado en negociaciones desde 2012 sin conclusión.
Aunque Hungría ha levantado su veto, el nuevo gobierno ha advertido que no apoyará un procedimiento acelerado para la adhesión de Ucrania. Magyar ha señalado que su país realizará un referéndum sobre la adhesión si Ucrania logra cerrar los 33 capítulos de negociación en un plazo de diez a quince años.
La apertura de estas negociaciones ocurre en medio de un contexto bélico, con Ucrania buscando garantías de seguridad duraderas. Para muchos en Kiev, la integración a la UE representa un pilar de estabilidad que sería crucial tras la finalización del conflicto. Sin embargo, la membresía plena en la OTAN sigue siendo un tema delicado, con la oposición de diversos países y la resistencia de Rusia.
El canciller alemán, Friedrich Merz, ha propuesto alternativas como una “membresía asociada”, para facilitar la integración de Ucrania en ciertas áreas sin otorgar todos los derechos de un miembro pleno. Este enfoque podría permitir una inclusión más rápida en algunos aspectos de la política europea, mientras se navega por la complejidad política que un ingreso completo conlleva.
Así, aunque el camino hacia la adhesión de Ucrania a la UE comienza a abrirse, este proceso se revela como una empresa prolongada y compleja, llena de desafíos y negociaciones que definirán el futuro del país en el bloque europeo.
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