El presidente Donald Trump ha afirmado que Estados Unidos está dispuesto a colaborar con Irán para retirar y destruir su uranio altamente enriquecido, siempre y cuando se alcance un acuerdo de paz. Sin embargo, el mandatario advirtió que en caso de no llegar a un pacto, persistirá en desmantelar militarmente al país persa de manera unilateral. Estas declaraciones surgen al cumplirse 100 días de la guerra entre ambos países, una contienda que ha intensificado las hostilidades especialmente en el estratégico estrecho de Ormuz.
Trump, en una entrevista grabada el 5 de junio en Chippewa Falls, Wisconsin, expresó: “Si hacemos un trato y somos amigos, iremos juntos. Usaremos nuestro equipamiento. Lo sacaremos y lo destruiremos, ya sea en el lugar o fuera de él”. Sin embargo, el presidente se mostró firme al señalar que “no vamos a tener gente disparándonos”.
Durante la misma entrevista, el presidente mencionó que las negociaciones están “muy cerca” de resultar en un acuerdo, pero subrayó la necesidad de incluir una cláusula que prohíba a Irán no solo desarrollar armas nucleares, sino también adquirirlas por cualquier medio. Según Trump, persiste un desacuerdo en al menos cuatro frentes: el conflicto en el Líbano, los activos iraníes congelados en el extranjero, las tensiones nucleares y el control del estrecho de Ormuz. Mientras Irán exige que cualquier acuerdo contemple el fin de las hostilidades con Israel y Hezbollah, EE. UU. prefiere abordar estos temas de forma separada.
Recientemente, un mediador paquistaní entregó un mensaje importante al líder supremo iraní, Mojtaba Khamenei, aunque el contenido de la comunicación no fue revelado. Trump ha descrito al liderazgo iraní actual como “más racional, muy inteligente”, y se mostró abierto a conversaciones directas, aunque aclaró que aún no se ha comunicado con Khamenei.
En medio de esta tensión, el Mando Central de EE.UU. en Oriente Medio ha informado el derribo de drones iraníes que amenazaban el tráfico marítimo en el estrecho de Ormuz. Esta vía es crucial, ya que aproximadamente el 20% del suministro mundial de petróleo transita por ella. La cerrada situación ha resonado fuertemente, generando efectos adversos tanto en la economía iraní como en los mercados internacionales.
A pesar de que Trump aseguró que Irán ha perdido la mayor parte de su arsenal de misiles, reiteró que no retirará las cerca de 50,000 tropas estadounidenses desplegadas en la región, argumentando que su presencia es esencial para la presión en las negociaciones. Igualmente, desestimó la posibilidad de un descongelamiento inmediato de activos iraníes como parte de un eventual acuerdo, a diferencia del pacto nuclear de 2015 que fue negociado por la administración anterior.
Las opiniones dentro de EE.UU. reflejan una preocupación generalizada por finalizar el conflicto, con un 68% de la población en favor de un acuerdo pronto, incluso entre el 55% de quienes votaron por Trump en 2024. “Lo principal es que no podemos permitir que Irán tenga un arma nuclear. No podemos hacerlo. Y no lo haremos”, concluyó el presidente, estableciendo una inquebrantable línea en la postura estadounidense respecto al programa nuclear iraní.
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