Los habitantes de Guam y las Islas Marianas del Norte se preparan para enfrentar la inminente llegada de Bavi, un supertifón que avanza por el Pacífico y amenaza con causar estragos en estos territorios estadounidenses. La situación ha llevado a los residentes a formar largas filas frente a las gasolineras en Saipán, donde muchos buscan abastecerse de combustible y prepararse con madera contrachapada en las tiendas de construcción. Las estanterías de los supermercados también se están vaciando rápidamente, ya que los locales intentan stockear alimentos y agua embotellada antes de la tormenta.
Hasta las 21:00 GMT del viernes, el tifón Bavi se desplazaba en dirección oeste entre las Islas Marshall y las Marianas del Norte, con vientos sostenidos de 259 kilómetros por hora y ráfagas que alcanzan los 314 km/h, según el último boletín del Centro Conjunto de Alerta de Tifones (JTWC). En la mañana del sábado, este formidable fenómeno meteorológico alcanzó la categoría de supertifón, equivalente a un huracán de categoría 5.
Aunque se prevé que Bavi se debilite antes de tocar tierra en Guam y las Islas Marianas del Norte el lunes por la mañana, el Servicio Meteorológico Nacional de Estados Unidos advierte que todos los habitantes de estas islas deben estar preparados para enfrentar, como mínimo, condiciones de tormenta tropical. La preocupación por el impacto de la tormenta se agudiza dado que estos territorios ya sufrieron en abril el paso del supertifón Sinlaku, que dejó a decenas de miles sin electricidad, arrancó árboles y causó daños significativos en diversas infraestructuras.
A pesar de que el archipiélago de las Islas Marianas del Norte alberga a unas 40,000 personas, la isla de Guam, que es un territorio estadounidense independiente, tiene una población aproximada de 170,000. La inusual ocurrencia de dos supertifones en apenas dos meses ha llevado a muchos a considerar este fenómeno como histórico. Reymark Castro, un residente, comparte su inquietud mientras sella las ventanas de su hogar y llena sus tanques de agua.
Este año, los océanos han experimentado su junio más cálido jamás registrado, y las proyecciones indican que podrían establecer nuevos récords en los meses siguientes. Las altas temperaturas de la superficie del océano son un factor que contribuye a la intensificación de las tormentas tropicales. Además, el fenómeno de El Niño, que calienta las aguas en el centro y el este del Pacífico ecuatorial, altera los patrones de viento, presión y precipitaciones en todo el mundo, sumando complejidad a esta situación climática preocupante.
Los preparativos para el 250.º aniversario de los Estados Unidos, que se celebraba el mismo día, quedaron opacados por las urgentes medidas de preparación ante la tormenta. A medida que Bavi se aproxima, la esperanza es que estos esfuerzos logren mitigar el impacto de lo que se avecina en estas islas vulnerables del Pacífico.
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