El Mundial de Fútbol 2026 promete desatar una oleada de emociones que no solo vibrará en los estadios, sino también en las oficinas, ya que muchos partidos se jugarán en horario laboral. Ante este contexto, surge la pregunta: ¿deben las empresas permitir que sus colaboradores sigan los encuentros desde el trabajo? La respuesta podría ser un factor clave para mantener la productividad y cohesión del equipo.
Con el torneo en el horizonte, es evidente que la atmósfera festiva inundará el ambiente laboral, afectando potencialmente la concentración de los trabajadores. Las organizaciones que no reconozcan este hecho correrán el riesgo de ver cómo sus empleados buscan formas de mantenerse al tanto de los partidos, lo que podría conducir a distracciones y un deterioro de la cultura empresarial.
Las empresas enfrentan un dilema: controlar la agenda laboral o aprovechar la pasión alrededor del mundial, utilizando la inteligencia emocional para convertir la excitación del torneo en motivación. En un entorno donde las restricciones a menudo no garantizan un aumento en la productividad, podría ser más beneficioso ofrecer flexibilidad. Como señala Melhina Magaña, cofundadora de Daucon, lo que se necesita es un enfoque que fomente un diálogo abierto: preguntar a los colaboradores qué partidos desean seguir en lugar de imponer limitaciones.
La idea de que permitir ver los partidos puede actuar como un “salario emocional” no está ausente de fundamento. Si los empleados pueden tomar decisiones sobre su tiempo, esto podría llevar a un mayor compromiso y desempeño en sus tareas. Aunque no existen estudios definitivos que asocien esta libertad con un aumento en la satisfacción laboral, la autodeterminación es clave para mantener alta la motivación.
Las organizaciones también tienen la oportunidad de transformar el Mundial en una instancia de integración. Organizar espacios para ver los partidos o implementar dinámicas durante los medio tiempos puede ser una forma de fortalecer la camaradería entre los empleados. De acuerdo con Ana Estrada, experta en desarrollo humano, proporcionar un lugar común para disfrutar de los partidos permite a los trabajadores concentrarse en el trabajo y, luego, disfrutar del evento sin distracciones adicionales.
Sin embargo, este enfoque debe ir acompañado de una estructura clara. Permitir que los colaboradores vean los partidos no implica relajar los objetivos ni las expectativas; por el contrario, es fundamental establecer prioridades desde el principio. La flexibilidad, cuando se implementa correctamente, puede resultar en una mayor lealtad y compromiso de los empleados con la empresa.
En resumen, el Mundial de Fútbol 2026 no solo es un motivo de celebración en el ámbito deportivo, sino también una oportunidad para que las empresas reevalúen su cultura laboral. Al ofrecer a los colaboradores la posibilidad de disfrutar del evento deportivo, las organizaciones pueden fomentar un sentido de pertenencia y aumentar la satisfacción en el trabajo, todo sin comprometer la productividad. Con el enfoque correcto, los beneficios pueden ser significativos y duraderos.
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