En la búsqueda interminable por maximizar la salud y el bienestar, las saunas se han posicionado como protagonistas indiscutibles. Desde atletas de alto rendimiento hasta entusiastas de la biohacking, muchos se sumergen en estos espacios de madera de cedro, ansiosos por disfrutar de beneficios que abarcan desde una mejor capacidad aeróbica hasta una reducción en el riesgo de demencia. Pero, a pesar de su cercanía física en la mayoría de los gimnasios, el steam room, por algún motivo, no recibe la misma atención.
El Dr. Mark Kovacs, fisiológico de rendimiento, explica que tanto la sauna como el steam room promueven un mismo proceso fisiológico: la movilización de la sangre que permite reoxigenar los músculos. Sin embargo, el estatus de las saunas como el “elixir” de bienestar parece no tener comparación.
Diferencias clave entre sauna y steam room
Ambos ambientes son cálidos, pero generan calor de maneras distintas. Existen diferentes tipos de saunas; las saunas finlandesas utilizan fuego para calentar piedras, mientras que las saunas eléctricas emplean electricidad. Por su parte, las saunas de infrarrojos utilizan paneles que emiten luz infrarroja para calentar el cuerpo directamente. Estas saunas tradicionales alcanzan temperaturas de entre 150 y 220 grados Fahrenheit, mientras que las saunas de infrarrojos operan a niveles más bajos, entre 100 y 165 grados.
Los steam rooms, en cambio, producen vapor a partir de agua hirviendo. Aunque no suelen alcanzar las altas temperaturas de las saunas, su elevada humedad —casi al 100%— puede hacer que la sensación de calor sea comparable. El Dr. Kovacs señala que las saunas tradicionales presentan un ambiente mucho más seco, lo que permite temperaturas más elevadas. Las salas de vapor, por su parte, se sitúan entre los 100 y 120 grados.
Una falta de investigación sobre los steam rooms
La literatura científica sobre las saunas es extensa y variada, con estudios que respaldan sus beneficios para la salud del corazón, la recuperación muscular, el apoyo inmunológico e incluso la salud cognitiva. Un estudio de 2024 publicado en el Journal of Cardiopulmonary Rehabilitation and Prevention reveló que el uso regular de saunas mejora la condición cardiorrespiratoria, obteniendo resultados más beneficiosos con un uso más frecuente.
En contraste, la investigación sobre steam rooms es limitada. Dr. Christopher T. Minson, profesor de fisiología humana en la Universidad de Oregón, menciona que hay escasos ensayos clínicos controlados que exploren los efectos de estas salas. Esto podría ser la razón de la falta de popularidad de los steam rooms en comparación con sus contrapartes.
Reflexiones finales
La saunas han cosechado un apoyo significativo en la comunidad científica, respaldado por décadas de investigación. Mientras tanto, el steam room se queda en la sombra, esperando que los estudios futuros revelen su potencial. La próxima vez que te enfrentes a la decisión entre uno u otro, considera la evidencia y la falta de exploración del steam room; ambos ofrecen una experiencia única, pero con un camino hacia la plataforma de salud muy diferente.
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