Familiares de personas desaparecidas en Ciudad de México y Jalisco han hecho un descubrimiento desgarrador este fin de semana: centenares de trozos de huesos durante sus búsquedas. En Jalisco, los restos fueron hallados en el infame rancho Izaguirre, un lugar ya conocido debido al hallazgo de prendas de personas desaparecidas el año anterior, donde se denuncia que el crimen organizado gestionó un centro de reclutamiento y exterminio. En la capital, los restos emergieron junto a una laguna en Tláhuac, en el sureste de la ciudad.
Este sombrío hallazgo se produce en un momento crítico para la relación entre el gobierno de Claudia Sheinbaum y los colectivos de familiares. Recientemente, el gobierno presentó una controversia reinterpretación del registro de desaparecidos en informacion.center. De más de 132,000 personas en la lista, se alegó que un tercio había tenido actividad tras su desaparición, insinuando que su ausencia podría no estar relacionada con el crimen. Otro tercio, según el informe oficial, tenía datos deficientes. Activistas han denunciado que esta medida parece un intento por disminuir la magnitud de una tragedia nacional, coincidiendo con la proximidad del Mundial de fútbol que se celebrará en 2026 en México, Estados Unidos y Canadá.
Mientras tanto, el Comité de la ONU contra la Desaparición Forzada ha emitido un informe sobre la crisis de las desapariciones forzadas en México, solicitando al Secretario General que lleve el tema a la Asamblea General. La respuesta del gobierno ha sido negativa, descalificando las conclusiones del informe y exacerbando el descontento y la desconfianza de las familias en las instituciones.
Sobre el terreno, los familiares de miles de desaparecidos continúan su búsqueda, convirtiéndose en verdaderos investigadores debido a la desidia y falta de acción de las fiscalías. Este fin de semana, los hallazgos en Jalisco y Ciudad de México resaltan la determinación de estas familias. Indira Navarro, líder del colectivo Guerreros Buscadores de Jalisco, manifestó que exigieron a las autoridades una nueva revisión del rancho Izaguirre, convencidos de que había más evidencias. Este grupo ha documentado previamente la presencia de restos óseos en ese lugar, vinculado al Cártel Jalisco Nueva Generación.
A principios de marzo, la Fiscalía General de la República (FGR) reportó un avance del 64.44% en la investigación del rancho, donde los peritos habían encontrado solo dos fragmentos óseos, un número decepcionante ante las expectativas iniciales. Sin embargo, en las últimas semanas, Guerreros Buscadores han encontrado molares y otros indicios óseos en lo que parece ser una fosa séptica, un hallazgo alarmante que induce a pensar que el lugar fue utilizado para ocultar y deshacerse de personas desaparecidas.
En Ciudad de México, la red de colectivos y familias ha reportado el hallazgo de 219 fragmentos óseos en una zona lagunar conocida como Lagunas de La Habana, en el límite con el Estado de México. Según el comunicado de la red, todos los fragmentos son de origen humano y se considera que el área requiere una investigación forense exhaustiva y continua.
Estos recientes descubrimientos no solo subrayan la tragedia humana que enfrentan las familias de desaparecidos, sino que también evidencian la urgente necesidad de acción por parte del gobierno, tanto en la atención a las víctimas como en la restauración de la confianza pública en las instituciones encargadas de la justicia. En un país que sigue lidiando con el oscuro legado de la violencia y la impunidad, cada hallazgo se convierte en un grito de esperanza y una demanda de respuesta.
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