El gobierno de México ha dado un paso significativo en la evaluación de la viabilidad de la extracción de gas no convencional mediante fracking, una técnica que ha suscitado intensos debates por sus implicaciones ambientales. Durante una reciente conferencia de prensa, la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo anunció la creación de un grupo de alto nivel compuesto por distinguidas universidades públicas e institutos de investigación que se encargarán de llevar a cabo un análisis riguroso y fundamentado. Esta decisión, según la mandataria, se basará en un diagnóstico técnico que incorpora criterios científicos y ambientales, así como consultas a las comunidades afectadas.
La mandataria afirmó que el proceso de análisis no se regirá por decisiones políticas unilaterales, sino por el conocimiento científico. En caso de determinar que existe viabilidad en alguna región, el siguiente paso será involucrar a las comunidades locales en una consulta profunda, asegurando así que “no vamos a hacer nada contra la población.” Este enfoque busca evitar que se repitan las experiencias pasadas, donde proyectos energéticos han desencadenado conflictos por la falta de participación social.
El grupo de trabajo contará con la colaboración de instituciones como la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), el Instituto Politécnico Nacional (IPN), así como el Instituto Mexicano del Petróleo y el Instituto Mexicano de Tecnología del Agua. Rosaura Ruiz Gutiérrez, titular de la Secretaría de Ciencia, Humanidades, Tecnología e Innovación, resaltó que el equipo multidisciplinario incluirá expertos en geología, ingeniería, medio ambiente y cambio climático, cada uno aportando una perspectiva crucial para el análisis.
La intención es alcanzar la soberanía energética sin comprometer la seguridad hídrica ni la integridad de los ecosistemas. A lo largo del estudio, se examinarán aspectos como la composición del subsuelo, el uso de químicos biodegradables, y el reciclaje de agua en los procesos de extracción. La relevancia del análisis se torna aún más evidente en el contexto de crisis internacionales que han afectado el suministro de energéticos, lo que ha acentuado la necesidad de una energía que no dependa en exceso del exterior.
El rector de la UNAM, Leonardo Lomelí Vanegas, subrayó la importancia de evaluar tanto los beneficios como los costos sociales y ambientales, mientras que Gustavo Pacheco López, rector de la UAM, advirtió sobre la vulnerabilidad que representa la dependencia del gas importado. Este contexto resalta la necesidad de explorar alternativas sostenibles, integrando consideraciones de sustentabilidad y gestión de riesgos.
Desde el Instituto Politécnico Nacional, el director general, Arturo Reyes Sandoval, enfatizó que su participación estará enfocada en la evaluación técnica del fracking y la protección del medio ambiente, centrándose especialmente en el manejo del agua y el ordenamiento territorial.
La decisión de avanzar en este análisis con un enfoque científico y participativo representa un hito que podría definir el futuro energético del país, a la vez que se busca atender las preocupaciones legítimas de las comunidades locales y del medio ambiente. Ante un panorama de incertidumbre, el compromiso del gobierno parece ser claro: cualquier decisión tomará en cuenta el bienestar de la población y la salud del planeta.
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