La reciente elección de Robert Prevost como Sumo Pontífice ha sido recibida con optimismo en el Gobierno, dado su destacado papel en la curia estadounidense en defensa de los migrantes. Esta elección se interpreta como una posible ventaja frente a las políticas fronterizas de la administración de Donald Trump, que ha sido conocida por su retórica dura contra la inmigración. Se considera que Claudia Sheinbaum, presidenta du México, podría solicitar una reunión privada en un futuro cercano para tratar estos temas.
Prevost, quien desempeña funciones en el Dicasterio para los Obispos—a cargo de la selección de nuevos obispos globalmente—ha sido un firme defensor de los migrantes en diversos contextos. Su trayectoria es especialmente relevante en Estados Unidos, donde ha trabajado para proteger a sacerdotes y misioneros detenidos por la Patrulla Fronteriza mientras brindaban apoyo a quienes buscan asilo. Muchos de estos religiosos enfrentan graves acusaciones en cortes de los estados fronterizos, lo que ha llevado a Prevost a buscar alianzas estratégicas.
Entre sus gestiones, ha mantenido diálogos con JD Vance, un religioso católico, así como con varios miembros de la Corte Suprema estadounidense, donde actualmente seis de sus integrantes están asociados con esta fe. Esta conexión es especialmente relevante dado el reciente aumento de acciones legales en diversas cortes que desafían los planes de deportación del ex presidente Trump.
Prevost tuvo un papel significativo en una reunión entre Vance y el Papa Francisco I, justo antes del fallecimiento del pontífice. Esto resalta la influencia que puede ejercer en la relación entre el Vaticano y la política estadounidense, especialmente en este tema tan candente.
A pesar de la notable reducción en los arrestos en la frontera, la cuestión migratoria sigue siendo un punto focal en la agenda política del presidente de Estados Unidos. Sheinbaum, por su parte, no perdió tiempo en felicitar al nuevo Papa, recordando su encuentro con el anterior, Francisco, durante su campaña electoral del año pasado.
La elección de Prevost no solo tiene implicaciones religiosas, sino que también puede representar un cambio en la retórica y los enfoques diplomáticos ante la compleja realidad migratoria que ambos países enfrentan.
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