La segunda vuelta presidencial de Colombia, programada para el 21 de junio, se perfila como un evento crucial que podría transformar el rumbo de la política económica y el crecimiento del país. En medio de un contexto marcado por desaceleración económica y desafíos fiscales, el panorama político ha cobrado relevancia tras la primera vuelta celebrada el 31 de mayo. Allí, Abelardo de la Espriella sorprendió al alcanzar el 43.7% de los votos, superando al candidato Iván Cepeda, representante del Pacto Histórico, quien se quedó con el 40.9%.
La reacción de los mercados financieros ha sido positiva, un indicio de que muchos creen que De la Espriella podría gestionar mejor los desequilibrios macroeconómicos que se han acentuado durante la gestión de Gustavo Petro. Sin embargo, la firma Fitch Ratings advierte que el nuevo presidente heredará un déficit fiscal elevado, que alcanzará el 6.4% del PIB en 2025. Se estima que se necesita un ajuste equivalente al 4% del PIB para estabilizar la deuda pública. A pesar de que un eventual alza en los precios internacionales del petróleo podría traducirse en mayores ingresos fiscales para 2027, Fitch considera que este alivio sería solo temporal.
Ambos candidatos han delineado estrategias para manejar el complicado panorama fiscal. De la Espriella propone una drástica reducción del 40% en el tamaño del Estado, mientras que Cepeda sugiere contener los salarios y beneficios del sector público. Sin embargo, la carga que representan rubros como pensiones, salud y transferencias territoriales complica la posibilidad de implementar ajustes significativos.
Fitch subraya que la consolidación fiscal deberá centrarse en medidas del lado de los ingresos, pero no garantiza que una nueva reforma tributaria se materialice. De la Espriella ha hecho promesas de reducir impuestos, mientras que Cepeda, aunque se muestra a favor de aumentar los ingresos fiscales, podría enfrentar las mismas resistencias en el Congreso que abrazó el gobierno de Petro.
En cuanto al crecimiento económico, persisten incertidumbres sobre la capacidad de la economía para expandirse. De la Espriella ha propuesto fomentar el crecimiento a través del desarrollo de hidrocarburos, incluyendo el fracking, así como recortes tributarios y la eliminación de cargas regulatorias para las empresas. En contraste, Cepeda sugiere continuar el modelo con mayor participación estatal promovido por Petro, aunque aún no ha presentado propuestas concretas para reactivar la inversión privada.
Ambos candidatos se enfrentarán a restricciones políticas significativas en la implementación de sus programas, ya que el futuro Congreso estará fragmentado, lo que requerirá negociaciones para la aprobación de reformas necesarias. Además, Fitch ha alertado sobre la posibilidad de protestas sociales en respuesta a recortes de gasto o medidas de seguridad más estrictas.
Vale la pena recordar que en diciembre de 2025, Fitch rebajó la calificación soberana de Colombia a BB con perspectiva estable. Este contexto pone de relieve la urgencia y la complejidad de los retos que el próximo presidente deberá abordar en un país que busca recuperar la confianza de los inversionistas y estabilizar sus finanzas públicas.
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