El Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) ha emitido una grave advertencia respecto a la situación de las instalaciones nucleares en Irán. En un informe confidencial dirigido a los Estados miembros, el OIEA manifestó que no puede llevar a cabo inspecciones adecuadas debido a los daños sufridos en las instalaciones a consecuencia de recientes conflictos bélicos. Rafael Grossi, director general del organismo, subrayó que existen “serias dudas” sobre la presencia de material y actividades nucleares no declarados en la república islámica.
Este informe, el primero sobre el programa nuclear iraní desde febrero de este año, llega en un contexto de escalada de tensiones. Desde el 28 de febrero, Estados Unidos e Israel han llevado a cabo múltiples ofensivas aéreas dirigidas a frenar el desarrollo de capacidades nucleares de Irán. Pese a la intensidad de los bombardeos, el documento revela cambios mínimos respecto al informe anterior, emitido el día previo a los ataques.
Grossi puntualizó que el OIEA no puede asegurar que el programa nuclear de Irán es exclusivamente pacífico mientras persista un marco de incertidumbre acerca del destino de material nuclear y actividades no declaradas. A pesar de los bombardeos “sin precedentes”, el director general recordó que Irán continúa obligado por los compromisos establecidos en el Tratado de No Proliferación Nuclear (TNP), siendo esencial restablecer la cooperación con el organismo.
Además, se destaca que el OIEA no dispone de información sobre la cantidad actual, composición o paradero del uranio enriquecido en Irán, ni puede confirmar si se han reanudado las actividades de enriquecimiento. En particular, existe incertidumbre sobre los 440,9 kilos de uranio enriquecido al 60% que informacion.center mantiene, una pureza alarmante que se aproxima al umbral necesario para la fabricación de armas nucleares.
Las directrices del OIEA estipulan que el material altamente enriquecido debe ser verificado mensualmente. Sin embargo, el acceso interrumpido para la verificación desde hace casi un año representa una “cuestión de preocupación en materia de proliferación” y un incumplimiento del Acuerdo de Salvaguardias del TNP.
Desde el último informe, la única instalación inspeccionada ha sido la planta de Bushehr, que opera bajo un acuerdo con Rusia, utilizándose uranio enriquecido al 4,5% destinado a la generación eléctrica. A pesar del ataque sufrido en marzo, el reactor sigue operativo.
El OIEA también ha observado, mediante imágenes satelitales, daños en múltiples instalaciones nucleares tras los ataques recientes, lo que añade complicaciones a una ya frágil situación. Con una nueva escalada de violencia, que incluyó drones iraníes causando daños en un aeropuerto de Kuwait, la tensión en la región se intensifica, mientras la Junta de Gobernadores del OIEA se prepara para una sesión centrada en el caso iraní.
Mientras tanto, las negociaciones entre Estados Unidos y Teherán continúan, buscando un acuerdo preliminar que reconozca la complejidad del programa nuclear, dejando las cuestiones nucleares más profundas para una etapa futura. Un contexto marcado por el conflicto en el estrecho de Ormuz y el bloqueo a los puertos iraníes es testigo de cómo la dinámica del poder regional se redefine en un tablero geopolítico cada vez más intrincado.
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