Casi dos semanas después de que el presidente Javier Milei anunciara una significativa rebaja de retenciones al sector agroindustrial, el Gobierno argentino oficializó este miércoles un nuevo beneficio destinado a los exportadores de granos y cereales. Esta normativa, publicada en el Boletín Oficial mediante el Decreto 423/2016, fue firmada por Milei, su jefe de Gabinete Manuel Adorni, y el ministro de Economía Luis Caputo.
El anuncio se realizó en el contexto del 172° Aniversario de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, donde se comunicó un recorte de dos puntos en los Derechos de Exportación para el trigo y la cebada —dos cultivos de invierno—, que entrará en vigencia desde este miércoles. Además, la nueva normativa establece un esquema de reducción gradual de retenciones desde enero de 2027 para otros cultivos clave como la soya, el maíz, el girasol y el sorgo.
Pero la medida más relevante no se limita a los granos tradicionales. El decreto también otorga un incentivo crucial para los biocombustibles: el biodiésel derivado de cultivos bioenergéticos no convencionales tendrá la posibilidad de acceder a una exención total de retenciones. Esta decisión se enmarca en una política impulsada anteriormente mediante los Decretos 526/25 y 877/25, los cuales buscan desmantelar, progresivamente, lo que el Gobierno considera un impuesto distorsivo sobre las exportaciones.
Para los cultivos de invierno, el impacto es inmediato: la alícuota para el trigo y la cebada pasará del 7.5% al 5.5%. Esta rebaja es justificada por la urgencia que implica la proximidad de las decisiones de siembra, y tiene como objetivo neutralizar casi por completo el aumento en insumos críticos, como fertilizantes y gasoil, proporcionando así “competitividad inmediata al ciclo invernal”.
Además, el decreto sorprende al eliminar completamente los derechos de exportación para el biodiésel producido a partir de aceites de colza, cártamo, Brassica Carinata y Camelina Sativa, cultivos no tradicionales que han visto un auge en la última década. Esta estrategia se fundamenta en las nuevas regulaciones de los mercados internacionales y los avances tecnológicos en la producción de biocombustibles, con un enfoque en la ampliación y diversificación de los mercados de exportación.
En un contexto económico que busca reactivar las inversiones en el campo argentino, estas medidas podrían ser un aliciente significativo para los productores y exportadores, invitándolos a aprovechar la nueva normativa y adaptarse a las condiciones cambiantes del mercado global.
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