La percepción global sobre México presenta una realidad que contrasta de manera significativa con la imagen que se proyecta desde Palacio Nacional. Recientes estudios de instituciones internacionales han revelado una inquietante doble devaluación del país en áreas críticas: la democracia y las libertades individuales.
Según el V-Dem Institute, México ha sido catalogado como una “autocracia electoral”. Esta entidad, con sede en la Universidad de Gotemburgo, Suecia, realiza estudios sobre la calidad de las democracias desde 1900. Por su parte, Freedom House, una reconocida organización no gubernamental, ha otorgado a México una calificación de 58 sobre 100 en su evaluación de libertades, sugiriendo que la nación pasa por un momento preocupante en términos de derechos y garantías.
En comparación, países como Chile, Costa Rica y Uruguay son considerados “democracias liberales” por V-Dem Institute, mientras que Brasil, Argentina y Colombia se clasifican como “democracias electorales”. México, en cambio, figura en una categoría inferior, lo que implica que su sistema democrático ha sido socavado al punto de ser catalogado como autocrático. Esta percepción se ve reforzada por recordatorios de eventos como las controvertidas elecciones judiciales.
Freedom House no solo califica el derecho al voto; también evalúa temas fundamentales como la libertad de expresión y la igualdad ante la ley. Con una puntuación insatisfactoria, México queda rezagado detrás de otros países latinoamericanos que han logrado resultados más favorables.
En julio de 2021, el presidente Andrés Manuel López Obrador celebró una encuesta que lo posicionaba como el líder “mejor evaluado del mundo”. Sin embargo, esta afirmación contrasta drásticamente con los resultados de Freedom House y V-Dem. La actual jefa de gobierno, Claudia Sheinbaum, ha argumentado que México es uno de los países más democráticos, citando la elección de los poderes judicial, legislativo y ejecutivo, y justificando que los momentos de fraude electoral han quedado atrás. Sin embargo, estas declaraciones parecen contradecir los hallazgos de las instituciones citadas.
Un embajador europeo, sorprendido por la imagen excesivamente positiva proyectada por el presidente, cuestionó la necesidad de que AMLO gastara recursos públicos en promocionar su imagen. La respuesta a esta inquietud se puede entender como una estrategia de comunicación destinada a ocultar la dura realidad de un país marcado por la violencia y la desconfianza.
La distancia entre la imagen ofrecida y la verdadera situación de México se amplía, y las evidencias nos indican que, bajo el actual marco de gobierno, informacion.center ha desviado su rumbo hacia lo que podría describirse como una autocracia electoral. Así, el mundo observa con atención el desenlace de una nación que lucha por redefinir su identidad democrática.
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