La plantar fascia, un tejido fibroso ubicado entre el talón y la parte anterior del pie, juega un papel fundamental en la salud y el rendimiento del pie. Si usas un zapato que resulta ser demasiado corto, esto puede generar tensión constante en la fascia plantar, lo que puede llevar a diversas molestias. Por esta razón, se recomienda medir los pies al menos una vez al año. Este es un aspecto crucial para garantizar la salud del pie.
Además de la elección del calzado, es esencial considerar el desgaste general de los mismos. Incluso el mejor zapato para plantar fasciitis perderá su eficacia si se utiliza en exceso. Se aconseja cambiar los zapatos para correr después de un uso que oscile entre 200 y 300 millas, aunque este tema será abordado más adelante. Ahora, centrémonos en lo que es esencial al buscar un nuevo par de zapatillas diseñadas específicamente para quienes padecen de esta condición.
Al seleccionar calzado, es importante observar dos tipos de flexibilidad: la flexión y la torsión. La primera se refiere a la capacidad del zapato para doblarse en la caja de los dedos. La flexibilidad en esta área es crucial, ya que permite que la fascia plantar se mueva adecuadamente. Al no poder flexionar el dedo gordo y empujar correctamente, la fascia no puede alargarse y acortarse, función que es vital para la transferencia de fuerza durante la carrera.
La torsión es el segundo tipo de flexibilidad a tener en cuenta. Se refiere a la capacidad del zapato para doblarse en direcciones opuestas, similar a como se exprime una toalla. Los expertos sugieren evitar zapatos que no permitan esta torsión, ya que restringiría la adaptación del pie a las superficies, generando un estrés adicional en la fascia plantar.
En cuanto a la amortiguación, es natural pensar que un zapato altamente acolchado sería la mejor opción para quienes sufren de plantar fasciitis. Sin embargo, esto no es del todo cierto. Un exceso de acolchado puede provocar que se pierda soporte y que los receptores sensoriales del pie se debiliten. A medida que estos receptores no son utilizados, su capacidad para adaptarse a diferentes superficies se ve comprometida.
Otro aspecto a evaluar es el espacio para los dedos, conocido como “toe splay”. Un calzado adecuado debería permitir que los dedos se muevan libremente, lo cual es esencial para la biomecánica adecuada del pie y el arco. Se recomienda buscar zapatos con una caja de dedos amplia; de no ser posible, una parte superior de malla elástica puede ser una alternativa eficaz.
Esta información, aunque atemporal, sigue siendo relevante y aplicable en la actualidad. Asegúrate de considerar cada uno de estos elementos al elegir tus zapatillas para correr, pues un calzado adecuado no solo mejorará tu rendimiento, sino que también contribuirá a la salud de tus pies en el largo plazo.
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