Martha Graham fundó su propia compañía de danza en Nueva York en 1926
La coreógrafa Martha Graham fue una figura innovadora y pionera en la danza moderna estadounidense del siglo XX, conocida por su técnica y lenguaje inconfundibles.

Martha Graham fue pionera de la danza moderna estadounidense en el siglo XX y rompió con todos los estereotipos de movimiento para crear un repertorio espectacular.
A través de su metodología y lenguaje inconfundible, estableció una técnica fundamental para formar bailarines de alto nivel que sigue siendo relevante hoy en día.
Desde niña, Martha desarrollaba juegos donde ponía a sus muñecas a actuar en escenas iluminadas por una lámpara, según relata su autobiografía Blood Memory.
Era hija de un alienista y tuvo una madre comprensiva que apoyó su vocación artística. Nació en el Este conservador de los Estados Unidos para luego emigrar con su familia al Oeste más liberal.
En California, a la edad de 24 años, Martha desarrolló su pasión por la danza en un ambiente más relajado y menos restrictivo que el del Este. Allí fue donde comenzó sus estudios formales de baile.
Martha debutó con la compañía Denishawn interpretando el papel de Xochitl, una princesa azteca, lo que marcaba su entrada en el mundo del arte escénico.
En 1926 fundó su propia compañía en Nueva York, estableciendo así su legado como coreógrafa. Su vida y obra son testimonio de una mujer genial que cruzó el siglo XX con un impacto duradero en la danza moderna.
La experiencia de bailar con Martha Graham fue intensa y exigente, según la directora artística de la compañía, Janet Eilber. Ella siempre estaba enfocada en la expresión, sin permitirse distracciones, y su objetivo era crear una conexión emocional con el público.
Graham era extremadamente concentrada cuando trabajaba con sus bailarines, y exigía que se interpretaran los papeles de manera muy específica. "Siempre buscaba la emoción y gesto preciso", recordó Eilber. La directora artística también destacó la importancia de la entrega total del bailarín, como ella misma experimentó al interpretar el rol de Yocasta en la obra.
La creación de Yocasta fue una experiencia fundamental para Eilber, ya que requería sumergirse en un papel complejo y trágico. Graham tomó la visión de las mujeres en las tragedias clásicas y la reinterpretó de manera innovadora, lo que hizo que su compañía fuera pionera en la danza moderna.
La razón por la que Graham creaba papeles como Yocasta, ya fueran heroínas o villanas, era porque quería crear coreografías grandiosas. Lo hacía en los años cuarenta, cuando la danza moderna estaba en sus inicios y había un gran potencial para innovación.
La obra de Graham tuvo un impacto duradero no solo en la danza, sino también en la vida de quienes la conocieron personalmente. Eilber recordó que Martha cambió su vida de forma definitiva, así como la de toda la compañía.
La entrega total y la trascendencia del propio ser eran conceptos clave en la enseñanza de Graham. Ella siempre sabía si un bailarín estaba concentrado o no, y le decía "Eso fue un cien por ciento de nada" si no lo estaba.
Martha Graham revolucionó la forma en que las tragedias griegas eran interpretadas desde el lado femenino. Abordó a los personajes clásicos de una manera innovadora y única.
Fue capaz de hacerlo porque comprendía profundamente la memoria y la experiencia de las mujeres. En sus obras, los recuerdos del pasado se convirtían en un flashback que guiaba la narrativa.
La forma en que creó sus piezas fue fascinante. Al no poder utilizar su cuerpo debido a la artritis, pedía a sus bailarines improvisar y les daba instrucciones específicas para cada escena.
Incluso traía música y libros de arte y poesía para motivarlos y llevarlos al universo que quería crear. Era un proceso de colaboración en el que Martha explicaba los detalles y mostraba a sus bailarines la dirección que deseaba tomar.
Ella siempre sabía si un bailarín estaba concentrado o no, y le decía "Eso fue un cien por ciento de nada" si no lo estaba. Era una directora exigente y conocedora del cuerpo y la expresión de sus bailarines.
Martha Graham se quejó de que le estaban quitando su compañía. En su autobiografía, aceptó que bebía y también tomaba pastillas para dormir. Era una mujer sola y muy enferma, con manos deformadas que cubría con largos guantes para no llamar la atención.
Tener que dejar el escenario en los años setenta fue un golpe terrible para ella. No podía enfrentarlo, y sus problemas con el alcohol y la gente que la rodeaba se agravaron.
La muerte de Martha Graham marcó un punto de inflexión en la compañía que ella fundara. Aunque había hablado sobre qué pasaría cuando falleciera, no se había previsto con claridad el futuro de la institución. La administración no había tomado medidas para preparar a los miembros del equipo y asegurar la continuidad de la compañía.
En los primeros tiempos después de la muerte de Martha Graham, la actividad en la compañía decayó significativamente. Las presentaciones se redujeron y el número de bailarines que intervenían en las obras disminuyó. Esto se debió en parte a la falta de liderazgo claro y a la desorganización que reinaba en la administración.
A medida que pasaban los años, algunos miembros del equipo comenzaron a buscar formas de asegurar el futuro de la compañía. Había donantes y presentadores dispuestos a apoyar a la institución, pero la situación era caótica y no había un plan claro para su supervivencia.
En ese contexto, decidí dejar la compañía. Había bailado allí durante muchos años y ocasionalmente regresaba como invitada, pero la situación se volvió insostenible. En los noventa, participé en algunas obras de la compañía, aunque la situación era muy difícil en ese momento.
La lucha legal que enfrentó la compañía fue brutal. El heredero de Martha Graham reclamó los derechos sobre la compañía y el comité directivo lo despidió. Sin embargo, él nos demandó y se iniciaron juicios largos y complicados que duraron más de diez años.
Finalmente, la corte decidió a nuestro favor, lo que permitió que la compañía conservara el nombre y el repertorio completo de Martha Graham. Después de ese triunfo judicial, fui invitada a regresar como directora artística y he trabajado incansablemente para reconstruir la confianza con los donantes y presentadores, así como para encontrar nuevas formas de invitar a nuevos públicos al mundo del arte dancístico de Martha Graham.
La misión de la Martha Graham Dance Company es rescatar la genialidad de su fundadora y darle trascendencia en el contexto actual.
Para lograr esto, la compañía busca entender cómo ver la obra de Martha Graham desde una perspectiva contemporánea, sin convertirla en un museo estático donde solo se venera su legado.
La directora artística de la compañía, Janet Eilber, enfatiza que su trabajo no consiste en hacer de Martha Graham una diosa y reverenciarla sin cesar, sino en preservar su pasión por innovar y correr riesgos en el arte.
Martha Graham era una mujer que se arriesgaba a explorar temas desconocidos en la danza, sin miedo a correr riesgos y lograr resultados inéditos. Su insistencia creativa siempre estuvo al límite del abismo, lo que la llevó a crear obras innovadoras y revolucionarias.
La compañía busca artistas que puedan dialogar con la obra de Martha Graham, pero no pretende equiparársela en su genialidad. En cambio, trata de estar en el centro de su corazón, rescatando la esencia de sus creaciones.
En México, la Martha Graham Dance Company ha tenido un impacto significativo en el pasado, especialmente con la obra "Maple Leaf Rag, que se bailó la última vez que estuvo en el país en los noventa. Esta pieza es considerada por muchos como la última obra de Martha Graham, ya que ella nunca terminó Los ojos de la diosa".
La técnica Graham sigue siendo una parte fundamental de la compañía y su legado en la danza contemporánea. Aunque ha perdido fuerza en México desde los años ochenta, sigue siendo considerada como una de las técnicas fundacionales de la danza moderna, junto con el ballet.
En la era actual, donde la moda y la tendencia cambian rápidamente, la Martha Graham Dance Company busca mantener su identidad y su compromiso con la innovación y la creación artística.
La Martha Graham Dance Company se ha mudado a un nuevo espacio en el centro de Manhattan, que cuenta con seis grandes estudios, vestidores, oficinas y bodegas.
Este nuevo lugar es muy hermoso y todo es completamente nuevo, lo que refleja la innovación y creatividad que caracterizan a la compañía.
La Martha Graham Dance Company está experimentando un momento de moda en el mundo del ballet contemporáneo.
Martha Graham era conocida por su exigencia en cuanto a las técnicas utilizadas por sus bailarines, aunque con el tiempo se abrió a nuevas influencias y permitió que sus artistas exploraran diferentes estilos.
En la escuela de danza de la compañía se enseñan varias técnicas, incluyendo ballet y jazz contemporáneo, para preparar a los futuros bailarines para la diversidad de roles que pueden desempeñar en el teatro.
Datos basados en información reportada originalmente por El Universal Cultura.
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