En un preocupante incidente en el barrio La Cuesta de Cuautlapan, municipio de Ixtaczoquitlán, Veracruz, la contaminación de un manantial ha dejado sin acceso a agua potable a miles de habitantes de la región. La problemática ha surgido debido a la detección de ácido sulfhídrico, un gas tóxico que, además de ser sumamente peligroso para la salud, ha invalidado el uso del agua destinada al consumo humano.
Los primeros reportes provinieron de ciudadanos alarmados por un olor fétido en el agua, así como cambios de color y textura inusuales. Ante esta situación, las autoridades sanitarias activaron una alerta, confirmando el riesgo potencial y ordenando de inmediato la suspensión del uso del agua contaminada. Investigar el origen de esta contaminación es ahora una prioridad.
El ácido sulfhídrico, que se asocia comúnmente con actividades industriales y la descomposición orgánica, ha puesto en jaque a las comunidades de La Cuesta y Barrientos. Más de 2,000 personas se ven afectadas directamente por esta crisis, aunque algunos estiman que la cifra podría alcanzar hasta 8,000. La escasez de otras fuentes de agua en esta región montañosa ha convertido este problema en una verdadera emergencia social, comprometiendo la salud y la economía de los habitantes.
Las autoridades competentes, incluida Cofepris y la Secretaría de Salud, han tomado cartas en el asunto: tomaron muestras del agua, vaciaron el tanque de distribución y prohibieron su uso. Además, el alcalde de Ixtaczoquitlán ha anunciado que se presentará una denuncia ambiental para investigar las responsabilidades pertinentes. Mientras tanto, el municipio ha comenzado a suministrar agua limpia a través de pipas, en un intento por mitigar los impactos inmediatos.
La exposición al ácido sulfhídrico puede acarrear graves consecuencias para la salud, que van desde irritaciones y náuseas hasta daños neurológicos e incluso riesgo de asfixia en concentraciones elevadas. Por esta razón, se ha emitido una prohibición total de uso del agua contaminada.
Expertos han subrayado la necesidad de reforzar la vigilancia de las fuentes de agua para prevenir crisis similares en el futuro y proteger a las poblaciones más vulnerables. Esta situación subraya la urgencia de abordar no solo el problema inmediato del agua contaminada, sino también de investigar a fondo las condiciones industriales y geológicas que podrían haber contribuido a esta calamidad.
(ACTUALIZACIÓN: Datos correspondientes al 2026-01-08 20:26:00).
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