Desde este miércoles, Astaná, Kazajistán, se convierte en el epicentro cultural con una exposición única que celebra la brillantez de Leonardo da Vinci. La muestra, que reúne más de 40 modelos mecánicos y reconstrucciones a tamaño real de los inventos de este polímata, se presenta como la mayor dedicada al artista hasta la fecha, y estará abierta al público en el Palacio de la Paz y la Reconciliación hasta el 30 de septiembre de 2026.
La exposición se desarrolla en casi 3.000 metros cuadrados y permite a los visitantes sumergirse en los manuscritos, diseños y visiones futuristas de Da Vinci. Elaboradas a partir de los Códices de Vinci, las piezas han sido recreadas usando los dibujos y notas originales del artista, que dejó un legado de más de 20.000 páginas de manuscritos, de las cuales todavía se conservan alrededor de 7.000.
Organizada en torno a las fuerzas de la naturaleza —aire, agua, tierra y fuego— la muestra refleja la fascinación de Da Vinci por estas fuerzas y sus aplicaciones técnicas. Cada sección expone modelos funcionales y dispositivos visionarios que anticiparon tecnologías desarrolladas siglos más tarde. Entre los objetos destacados se encuentran las primeras máquinas voladoras, como el célebre tornillo aéreo, precursor del helicóptero moderno, y el diseño de un paracaídas, ambos fruto de sus estudios sobre el vuelo.
La sección dedicada a la tecnología militar presenta un vehículo blindado inspirado en el caparazón de una tortuga, diseñado como una fortaleza móvil. Además, el recorrido incluye un carro autopropulsado, considerado por muchos un antecesor del automóvil actual, y sofisticados mecanismos que aún influyen en la ingeniería contemporánea.
La experiencia se potencia con tecnología moderna que facilita la comprensión de los inventos de Da Vinci. Túneles de luces LED, instalaciones holográficas y proyecciones digitales acompañan los modelos históricos, permitiendo a los asistentes visualizar el funcionamiento de los dispositivos y la lógica de cada diseño. Las digitalizaciones de obras emblemáticas, como la Mona Lisa, se integran en esta experiencia enriquecedora.
Este evento interactivo ha captado el interés especialmente de un público joven, quienes pueden manipular varios de los objetos expuestos y explorar de cerca el ingenio del maestro renacentista. Las zonas de la muestra, como la dedicada al fuego, que exhibe máquinas de guerra, y la sección del aire, con el paracaídas y el tornillo aéreo, han provocado asombro entre los visitantes.
Los manuscritos de Da Vinci, que han sido conservados en museos europeos, son la base para entender la complejidad de su obra y su impacto en la historia de la ciencia y la técnica. La exposición no solo destaca su legado, sino que también busca inspirar a futuras generaciones de ingenieros, artistas y científicos.
Con esta muestra, Astaná se posiciona como un importante destino cultural, celebrando la duradera relevancia de un genio que, a través de sus innovaciones y pensamientos, sigue resonando en el mundo contemporáneo.
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