La pianista Alida Vázquez Ayala dejó una huella imborrable en la música del siglo XX.
Su trayectoria se desarrolló entre México y Nueva York, ciudad a la que emigró en 1948 después de estudiar en el Conservatorio Nacional de Música de la capital mexicana entre 1941 y 1947. Alida Vázquez, Julián Carrillo, Esperanza Cruz

La pianista y compositora mexicana Alida Vázquez Ayala dejó una huella imborrable en la música del siglo XX. Su trayectoria se desarrolló entre México y Nueva York, ciudad a la que emigró en 1948 después de estudiar en el Conservatorio Nacional de Música de la capital mexicana entre 1941 y 1947.
Entre sus maestros figuran destacados compositores como Julián Carrillo y Esperanza Cruz. A lo largo de su vida, Alida Vázquez construyó un lenguaje propio que fusionaba su identidad mexicana con técnicas atonales, seriales y polítonicas. Más adelante, también exploró la música electrónica.
Su carrera como compositora comenzó a los 43 años y se desarrolló en diversas instituciones, así como gracias a redes de amistad y colaboración que jugaron un papel fundamental en su vida creativa. Estos contactos permitieron el desarrollo de su obra y hoy en día ayudan a reconstruir su historia.
La exposición "Danzas de la vida y la muerte" se inaugurará el sábado 17 de octubre en el Espacio de Experimentación Sonora del Museo Universitario Arte Contemporáneo. Esta muestra busca corregir una deuda histórica con Alida Vázquez mediante un ejercicio especulativo que imagina una línea temporal donde su obra no fue olvidada.
Las versiones presentadas en esta exposición son ficciones reivindicativas de la obra de Alida, más que simples homenajes. A través de cuatro composiciones contemporáneas de Teresa Díaz de Cossío, Olivia Block, Debit y Lea Bertucci, se proponen nuevas formas de relacionarse con el legado de Vázquez Ayala.
La intención detrás de esta exposición es escuchar el legado de Alida desde el presente. A través de este ejercicio especulativo, se imagina una línea temporal donde la visión artística de la compositora mexicana pudo influir en jóvenes artistas.
La exposición "Danzas de la vida y la muerte" ha sido adaptada al sistema multicanal del Espacio de Experimentación Sonora del Museo Universitario de Arte Contemporáneo (MUAC), ofreciendo a los visitantes una experiencia única y dinámica.
Algunas de las piezas que forman parte de esta exposición, como "Delia Beatriz" y "Olivia Block, no solo utilizan sampleos de la música original, sino que también profundizan en su estructura y timbre a través de estrategias compositivas innovadoras.
Las obras presentadas en la exposición han sido creadas utilizando instrumentos acústicos, electroacústicos y electrónicos con libertad total, lo que permite a los compositores experimentar con la música original de manera creativa y fresca.
La propia pieza Danzas de la vida y la muerte se ha convertido en un laboratorio sonoro, histórico y cronológico, donde se puede entablar un diálogo fructífero con los documentos que forman parte del archivo de Alida Vázquez Ayala.
La trayectoria de Alida Vázquez Ayala ha sido marcada por un olvido histórico dentro del canon mexicano, lo que se refleja en la falta de un registro personal de sus partituras, cintas y fotografías que reúnan de manera sistemática su obra.
La reconstrucción de la historia de Alida Vázquez Ayala ha sido una labor precaria, ya que gran parte de los materiales que forman parte de su archivo fueron descartados al final de su vida, lo que ha hecho necesario un esfuerzo por reconstruir su legado a través de intercambios epistolares y documentos dispersos.
La amistad entre Alida Vázquez Ayala y Esperanza Pulido ha sido clave para preservar una parte de la historia de la compositora. A través de las cartas que Pulido conservó durante décadas, se puede acceder a la vida cotidiana de Alida mientras creaba su obra más famosa, Danzas de la vida y la muerte.
En sus cartas, Alida describe con detalle su rutina diaria mientras trabajaba en la composición. Se levantaba muy temprano, alrededor de las cinco de la mañana, para regar sus plantas y sacar a pasear a sus perros por Central Park. Después de esta actividad, se dirigía a trabajar en el Columbia-Princeton Electronic Music Center.
La amistad entre Alida y Esperanza no estaba pensada para documentar su proceso creativo o construir una historia sobre la música electrónica. Las cartas fueron parte de una conversación natural entre dos personas que compartían intereses y pasatiempos en común. En ese momento, Alida cursaba el doctorado en composición en la Universidad de Columbia.
La colaboración con Alida Vázquez Ayala se remonta a su época como maestro en la Universidad de Columbia, donde Vladimir Ussachevsky cofundó el Centro de Música Electrónica en 1958. Otros compositores destacados también trabajaron allí, como Alice Shields, Charles Dodge y Milton Babbitt.
La amistad entre Alida y Esperanza Pulido ha permitido que se conozca más sobre la vida cotidiana de una compositora pionera en el campo de la música electrónica. A través de sus cartas, se puede ver cómo su proceso creativo era parte integral de su rutina diaria.
A través de Danzas de la vida y la muerte se puede apreciar un momento de evolución creativa de Vázquez Ayala, quien se enfrentaba a los desafíos de componer música para danza contemporánea.
La obra está compuesta por tres estudios breves que exploran diferentes aspectos de la creación musical en este género. Su estreno en 1980 en The Open Eye Theater de Nueva York, con la compañía coreográfica de Claudia Gitelman, fue un acontecimiento importante en la carrera de Vázquez Ayala.
La colaboración con Gitelman permitió a Vázquez Ayala experimentar y reflexionar sobre su proceso creativo. De hecho, esta experiencia le permitió identificar un estilo específico para componer música para danza, como se desprende de una carta que escribió a Esperanza Pulido.
A partir de este punto, la obra de Vázquez Ayala comenzaría a tomar un rumbo más definido en la creación de música para danza, lo que se reflejaría posteriormente en proyectos como Mexus Dances.
La exposición Danzas de la vida y la muerte. Genealogías reversivas" del MUAC presentará una serie de piezas que buscan emular las redes trasnacionales de amistad y colaboración que trazó Alida Vázquez en su trabajo.
Las versiones retrodictivas o reversiones de las piezas se cruzan entre México y los Estados Unidos, lo que permite transformar las lagunas del archivo de Alida Vázquez en un campo abierto de experimentación.
Como parte de la apertura de la exposición, se realizará una charla inaugural donde se presentará la investigación sobre este proyecto y se ofrecerá una presentación en vivo con flauta de Teresa Díaz de Cossío, quien abordará la figura de Alida Vázquez.
La exhibición contará con piezas de varios artistas, incluyendo a Teresa Díaz de Cossío, Debit, Olivia Block y Lea Bertucci, que se presentarán en el Espacio de Experimentación Sonora del MUAC.
Datos basados en información reportada originalmente por Gaceta UNAM.
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