En Atlanta, Georgia, un fenómeno culinario se ha apoderado de la ciudad: las empanadas argentinas. Belén De la Cruz, la mente emprendedora detrás de esta tendencia, emprendió un camino restaurador que ha llevado su negocio a alcanzar la impresionante cifra de siete sucursales en Estados Unidos. Comenzó con un solo local hace ocho años y, desde entonces, sus empanadas se han convertido en un icono para la comunidad argentina y un atractivo para los locales, especialmente en el contexto de eventos deportivos como la Copa del Mundo.
La popularidad de sus empanadas ha crecido exponencialmente, gracias en parte a la sólida presencia de argentinos en la zona y al fervor colectivo durante los partidos de la selección nacional. De la Cruz explica que muchos argentinos que viajan a Atlanta buscan desesperadamente los sabores auténticos de su tierra. “Cuando sos el único que está en la batalla, es fácil ser el mejor”, afirma, reflejando la competitividad y la pasión que ha puesto en su trabajo.
Durante los días de partido, la demanda de empanadas se dispara, y los bares y restaurantes que reciben sus productos reportan un notable aumento en las ventas. A pesar de que sus locales no se encuentran cerca del estadio, De la Cruz ha sabido aprovechar la situación a través de un food truck y alianzas estratégicas con medios locales, fortaleciendo así su vínculo con la comunidad.
La Copa del Mundo ha impulsado aún más el interés en su oferta, elevando los precios de las entradas para ver a la selección argentina hasta cifras que oscilan entre los 2,000 y 3,500 dólares. Esta situación ha hecho que muchos argentinos en Atlanta busquen alternativas para no quedar excluidos del evento. De la Cruz destaca que, aunque el costo de las entradas puede ser accesible para algunos, para muchos otros representa un gran sacrificio personal, dado que el salario promedio en Estados Unidos no siempre permite gastar en entradas tan elevadas.
En medio de este fervor, la autenticidad es la clave del éxito de De la Cruz. Importa las tapas de empanadas desde Argentina para garantizar que sus productos mantengan el sabor característico. Actualmente, su fábrica produce entre 70,000 y 80,000 empanadas al mes, ofreciendo trece variedades, siendo las más populares las de carne, pollo y las versiones vegetarianas. Los precios por unidad son competitivos, situándose en 4 dólares cada una, con una docena a 45 dólares.
Sin embargo, la empresaria ha enfrentado también el desafío de educar a su clientela estadounidense sobre cómo pronunciar “empanadas”, un factor que, al principio, sorprendía a muchos locales. Aunque ha incorporado el chimichurri a su menú tras la insistencia del público, se mantiene firme en no ofrecer salsas que no sean las tradicionales. “No vendemos salsa, solo después de como dos años le metimos el chimichurri”, enfatiza.
De la Cruz guarda un compromiso inquebrantable hacia la receta tradicional, aunque es consciente de la necesidad de adaptarse a las preferencias del mercado estadounidense. A pesar de que ha desarrollado variantes como la empanada de carne con queso, su misión sigue siendo ofrecer “la real, la empanada que no necesita nada”.
Cada partido de la selección argentina representa no solo una oportunidad de negocio, sino también un momento de unión y pertenencia para quienes residen lejos de su patria. En tiempos de Mundial, las empanadas se han transformado en un símbolo de identidad, un vínculo tangible con la cultura argentina en el corazón de Atlanta. En medio de esta conexión, De la Cruz continúa su labor, consolidándose como un referente del emprendimiento argentino en los Estados Unidos.
Esta nota contiene información de varias fuentes en cooperación con dichos medios de comunicación




























