Irak ha dado un paso significativo para revitalizar su economía, marcada aún por las secuelas de años de conflicto y corrupción endémica. Durante la reciente visita del primer ministro Iraquí, Ali al-Zaidi, a Estados Unidos, se firmaron 48 acuerdos y asociaciones con empresas estadounidenses, principalmente del sector petrolero. Este movimiento se produce en un contexto donde informacion.center busca modernizar sus infraestructuras y servicios públicos, mientras lidia con los efectos de la guerra en Oriente Medio y las complicaciones generadas por el bloqueo iraní en el estrecho de Ormuz, vital para sus exportaciones de crudo.
Entre los acuerdos destacados, se encuentran asociaciones con gigantes como ExxonMobil, Shell y Halliburton, así como un memorando de entendimiento con Starlink, que busca desarrollar una red de internet por satélite en Irak. Estos acuerdos no solo buscan mejorar la cooperación energética, sino que también tienen como objetivo rehabilitar un oleoducto entre Irak y Siria, abriendo una nueva puerta estratégica para el transporte de petróleo en medio de las tensiones regionales entre Irán y Estados Unidos.
En sus declaraciones, el primer ministro al-Zaidi ha enfatizado la necesidad de desarmar a los grupos armados proiraníes que han sido responsables de cientos de ataques contra infraestructuras estadounidenses en Irak. Su visita a Estados Unidos, considerada su primer viaje oficial al extranjero desde su asunción en abril de 2026, estuvo marcada por la positiva recepción del presidente Donald Trump, quien elogió la “formidable química” entre ambos.
El compromiso de Irak por diversificar sus rutas de exportación se ve reflejado en un acuerdo firmado con Siria para la construcción de un oleoducto que permitirá exportar crudo iraquí a través del puerto de Baniyas en el Mediterráneo. Este proyecto, que involucra a un consorcio internacional integrado por Chevron y Transocean, prevé una capacidad inicial de transporte de dos millones de barriles diarios, lo que podría reforzar la seguridad energética regional en un momento de crisis global.
Con la economía iraquí dependiendo en un 90% de sus exportaciones de petróleo, estos acuerdos constituyen un esfuerzo crucial para estimular el crecimiento económico y atraer nuevas inversiones. El contexto actual se torna delicado debido a la guerra en Irán y las subsecuentes disrupciones en el flujo de petróleo, lo que convierte a estos desarrollos en un tema de gran interés no solo para Irak, sino también para sus aliados internacionales.
Estas iniciativas son parte de una estrategia más amplia del primer ministro, quien se enfrenta al desafío de poner de pie a una economía golpeada, y al mismo tiempo, de establecer un camino claro hacia un futuro más estable y prometedor para Irak.
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