México amaneció el 23 de febrero de 2026 con un panorama de caos y tensiones tras la muerte de Nemesio Oseguera Cervantes, conocido como “El Mencho”, líder del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG). Este suceso desencadenó una serie de afectaciones viales, suspensión de actividades y operativos de seguridad en diversas regiones del país.
El Gabinete de Seguridad reportó 252 bloqueos en 20 entidades durante la jornada anterior, aunque para la noche del domingo, el 90% habían sido despejados. Sin embargo, persistían 23 bloqueos activos y cuatro cierres parciales. La acción fue encabezada por la Secretaría de la Defensa Nacional y la Guardia Nacional, apoyadas por autoridades estatales y municipales. El gobernador de Jalisco, Pablo Lemus, confirmó enfrentamientos durante el operativo, enfatizando que criminales incendiaron vehículos para frenar las actividades de las fuerzas federales. Esto motivó la activación de un “código rojo” que resultó en la suspensión temporal del transporte público en varias zonas.
Las complicaciones se centraron en las vías de salida de Jalisco hacia los estados de Colima, Morelia y la región de Los Altos. Se reportaron bloqueos y vehículos incendiados en carreteras clave como la autopista Guadalajara–Morelia y las rutas a Atlacomulco y Ciudad Guzmán. Además, otros estados como Michoacán, Guanajuato, Tamaulipas y Puebla también sufrieron incidentes relacionados, incluyendo cerradas parciales y la suspensión de corridas de autobuses, aunque en algunos lugares la circulación fue restablecida posteriormente.
El secretario de Seguridad federal, Omar García Harfuch, anunció que, como resultado de estos disturbios, se detuvo a 70 presuntos integrantes del crimen organizado en siete estados, y se confirmaron la muerte de ocho sospechosos y 25 militares.
Ante esta crisis, varios gobiernos estatales decidieron suspender las clases presenciales en todos los niveles educativos. Las entidades más afectadas incluyeron Jalisco, Nayarit, Michoacán, Colima, Guanajuato, Querétaro y algunas áreas de Oaxaca y el Estado de México. La UNAM, aunque mantuvo actividades, solicitó flexibilidad en la asistencia estudiantil, mientras que la ANUIES recomendó a las instituciones considerar modalidades virtuales.
El Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM) operó con normalidad, aunque varios vuelos matutinos hacia Guadalajara y Puerto Vallarta fueron cancelados. Varias aerolíneas, incluidos United y Southwest, suspendieron sus rutas hacia esos destinos, lo que generó inconvenientes para los pasajeros. En el ámbito del transporte terrestre, empresas como ADO y Estrella Roja realizaron ajustes en sus corridas y suspendieron rutas debido a los bloqueos, dejando a muchos viajeros varados.
La presidenta Claudia Sheinbaum instó a la población a mantenerse informada a través de medios oficiales y evitar la propagación de rumores. Aseguró que la mayoría de los bloqueos habían sido levantados y que se estaban llevando a cabo operativos para restablecer la movilidad.
La Cámara Nacional del Autotransporte de Carga advirtió que las interrupciones prolongadas podrían afectar el suministro de bienes esenciales y recomendó a los operadores priorizar su seguridad. Las autoridades sugirieron posponer traslados no esenciales, consultar el estado de carreteras en tiempo real y anticipar posibles retrasos mientras continuaban las acciones de seguridad.
Esta situación refleja los retos que enfrenta México en la lucha contra el crimen organizado, así como las medidas de prevención y seguridad necesarias para garantizar la seguridad de la población. Las repercusiones de estos eventos se sienten en múltiples sectores, contribuyendo a un clima de incertidumbre en informacion.center.
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